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13/12/2019
Los elefantes contribuyen a mitigar el cambio climático por su impacto positivo en la conservación de ecosistemas de selva y sabana en África, importantes sumideros de carbono. El programa Ecoguardas tiene como objetivo formar y capacitar a los guardas ambientales y contribuir al empleo estable de la población local

El Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) ha presentado hoy en la COP25 la iniciativa Ecoguardas, un programa enmarcado dentro del Plan de acción español contra el tráfico ilegal y el furtivismo internacional de especies silvestres (Plan TIFIES) y de la estrategia de la Unión Europea para la conservación de la biodiversidad en África “Larger than Elephants”. Esta medida se desarrolla dentro del recientemente aprobado “European Green Deal” que, entre otras acciones, prevé la puesta en marcha de la iniciativa "NaturAfrica" para proteger la vida silvestre y ofrecer oportunidades a las poblaciones locales en sectores relacionados con la economía verde en el continente africano.

La conservación de los elefantes ejemplifica los dos grandes retos de nuestro tiempo: la conservación de la naturaleza y la lucha contra el cambio climático. Los elefantes contribuyen a mitigar la subida de temperaturas por su papel clave en la conservación de los ecosistemas de selva y sabana, uno de los más importantes del planeta en la fijación de carbono. Este programa se centra en la formación sobre el terreno, capacitación y mantenimiento de los guardas medioambientales locales, conocidos como eco-guardas, guardas comunitarios y game y wildlife scouts. 

El Programa Ecoguardas es una ambiciosa iniciativa que contempla la formación y modernización del equipamiento de los guardas medioambientales locales de varios países africanos, y la integración de nuevas tecnologías para luchar sobre el terreno de forma más eficaz contra el furtivismo de elefantes. Los guardas medioambientales realizarán cursos específicos para formarse en el uso del equipamiento. Entre las medidas que propone, se está valorando la aplicación de un nuevo sistema de alerta temprana para la detección vía satélite de sucesos de mortalidad de elefantes por furtivismo, que ayudará a que los guardas puedan localizar y acceder con mayor facilidad y rapidez a las zonas remotas donde hayan actuado los furtivos.

En este sentido, el director general de Biodiversidad y Calidad Ambiental, Javier Cachón, ha asegurado que “dotar y motivar a estos guardas ambientales con las modernas tecnologías es una apuesta de futuro segura para conservar las sabanas y selvas, dos de los ecosistemas-sumidero de carbono más importantes del planeta”.

Los actuales guardas medioambientales locales desarrollan su labor en patrullas de vigilancia contra el furtivismo, compuestas por unas 6 o 7 personas. Su trabajo es clave para localizar la actividad de furtivos, retirar lazos y trampas y detectar zonas de tala ilegal. Pese al beneficio para la conservación que representan estas patrullas, se enfrentan a menudo a situaciones de inestabilidad y precariedad laboral. 

La falta de fondos provoca que estos guardas ambientales sean muchas veces contratados de forma temporal durante unos meses al año. Este hecho favorece la actividad de los furtivos, que encuentran amplios territorios sin vigilar, lo que facilita la desaparición de la fauna en estos enclaves. Estos espacios corren el riesgo de ser destinados a otros usos como la ganadería o la agricultura que, en muchos casos, transforman los hábitats de forma tan irreversible que quedan inutilizables e irrecuperables para la vida silvestre.

ELEFANTES, CLAVES EN LA FIJACIÓN DE CARBONO

Las sabanas y selvas africanas son grandes sumideros de carbono. Los elefantes son especies clave en el mantenimiento de la funcionalidad de estos ecosistemas. Un estudio reciente demuestra que la capacidad de almacenamiento de carbono en los bosques de África central se ve influenciada positivamente por la presencia de elefantes, ya que favorecen el desarrollo de árboles de gran tamaño que tienen una madera más densa. Según el estudio, la extinción de los elefantes de bosque resultaría en una reducción del 7% en la fijación de carbono en los bosques de esta región.

Los elefantes son una de las especies más icónicas y apreciadas por la sociedad. A mediados de la década de 1970 se estimaba que había en África aproximadamente 1,34 millones de elefantes. Cuarenta años después, en 2016, se estima que quedan tan sólo en torno medio millón de ejemplares. Alrededor de 30.000 elefantes mueren anualmente debido al furtivismo provocado por el tráfico ilegal de su marfil. 

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