Sierra de Guadarrama: Los bosques

Siete Picos [A.Moreno / Fototeca CENEAM]

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    Pinares

    Los bosques de pino albar o pino silvestre (Pinus sylvestris) constituyen la  formación arbórea más emblemática de la Sierra de Guadarrama. Poseen un elevado valor biogeográfico y también genético, ya que el pino silvestre de la Sierra de Guadarrama muestra unas características diferenciadas respecto a los que crecen en otras montañas peninsulares, como Pirineos o Sierra Nevada. El estrato arbóreo del pinar está formado sólo por el pino albar. Se trata de un bosque bastante abierto, que deja penetrar luz abundante en el sotobosque. Bajo el arbolado crecen algunos arbustos, siendo los más comunes el escobón (Genista florida), el jabino (Juniperus communis) y el piorno serrano (Cytisus oromediterraneus), aunque éste último sólo es abundante en las zonas más altas.

    Desde el punto de vista florístico, en las zonas altas, contienen un conjunto de especies típicas de bosques húmedos del norte peninsular, como el arándano (Vaccinium myrtilus) o la uva de zorra (Paris Quadrifolia), mucho más rara, que se refugia en algunos arroyos. 

     

    Robledales

    Los bosques de roble melojo (Quercus pyrenaica) prosperan en la Sierra de Guadarrama en una franja comprendida entre los 1000 y 1600 metros de altitud. Es posible, no obstante encontrar pequeños rodales de robledal en los claros del pinar en cotas superiores. Hasta época reciente, los robledales –denominados localmente “matas”- fueron intensamente explotados para la obtención de leñas y carbones, pero el cese o atenuación de estos aprovechamientos ha propiciado su recuperación en las últimas décadas.

    E l melojo empieza a perder sus hojas en septiembre, pero en muchos casos las hojas secas permanecen en las ramas durante buena parte del invierno. Las hojas nuevas brotan muy tarde (mediados de mayo) lo que constituye una adaptación ante las nevadas tardías, que en esta zona resultan frecuentes.

    En los enclaves en los que el robledal es denso y cuenta con ejemplares de buen porte, en el sotobosque crecen pocos arbustos. Sin embargo, cuando el arbolado no es muy denso, acompañan al roble un variado conjunto de arbustos y matas leñosas como la jara estepa (Cistus laurifolius), el endrino (Prunus spinosa), el espino cerval (Rhamnus catharticus), el aligustre (Ligustrum vulgare) o el majuelo (Crataegus monogyna). En el sotobosque del melojar prosperan multitud de especies herbáceas, como gamones (Asphodelus albus), peonías (Paeonia broteroi), toronjiles (Melittis melissophyllum), aristoloquias (Aristolochia paucinervis), geos (Geum sylvaticum). En los claros del robledal, florecen la reina de los prados (Filipendula vulgaris) y las orquídeas (Orchis morio).

     

    Acebedas

    El acebo es una especie que se encuentra repartida por toda la sierra de Guadarrama, salpicando los pinares. Más raro es encontrar rodales y bosquetes de acebo de una cierta entidad. Una de las mejores representaciones queda en el Pinar de la Acebeda (Montes de Valsaín), donde es una especie frecuente en el sotobosque y cercanías de los cursos de agua.

     

    Encinares

    Los encinares carpetanos, formaciones de Quercus ilex subsp. Ballota con enebro de la miera (Juniperus oxycedrus), se situan en las zonas más bajas de la Sierra, llegando hasta los 1000 m de altitud. En buena parte de su área de distribución natural han sido sustituidos por pastizales. Asociados al encinar aparecen diversas matas aromáticas como el cantueso (Lavandula stoechas), la mejorana (Thymus mastichina), la siempreviva amarilla (Helychrysum stoechas).

     

    Fresnedas

    Las fresnedas aparecen en hoyas, vaguadas y zonas donde el suelo es profundo y la humedad abundante. La especie dominante es el fresno (Fraxinus angustifolia), aunque también puede aparecer el roble melojo y otros árboles caducifolios. Las fresnedas han sido tradicionalmente sometidas a talas y aclareos para favorecer el desarrollo de pastizales vivaces, que son muy productivos. De esta forma, normalmente encontramos estas formaciones aclaradas.

     

    La Sierra de Guadarrama contiene otras formaciones forestales de interés, como abedulares, tejedas, y sabinares de sabina albar.

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