Normativa sobre protección de las aguas frente a nitratos y pesticidas

Protección de las aguas frente a los nitratos y pesticidas

En relación con la protección de las aguas en general es la Directiva Marco del Agua. La DMA establece que la protección de las aguas frente a la contaminación procedentes de cualquier fuente (puntual o difusa) debe basarse en el principio del "enfoque combinado". Para el caso de fuentes agrarias, este principio implica limitar las emisiones de los contaminantes en la fuente aplicando las mejores prácticas medioambientales y, a la vez, garantizar el cumplimiento de los objetivos medioambientales del medio receptor. Adicionalmente, si el cumplimiento de los objetivos ambientales exige condiciones en las fuentes de emisión más estrictas es necesario establecer medidas en la emisión más rigurosas.

Además de la DMA, y de toda la normativa derivada del Texto Refundido de la Ley de Aguas, la normativa específica nacional de protección de las aguas que desarrolla estos aspectos es:

Protección de las aguas frente a nitratos, especialmente debidos a fuentes agrarias

Existe una importante normativa sobre el uso y aplicación de los fertilizantes, coordinada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la cual se basa en el Reglamento (CE) 2003/2003, de 13 de octubre del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a los abonos y resto de normativa de desarrollo.

En relación a la protección de las aguas frente a la contaminación por nitratos, el principal instrumento legal específico es la Directiva 91/676/CEE, conocida como Directiva de Nitratos, e incorporada a la normativa nacional a través del Real Decreto 261/1996, de 16 de febrero, sobre protección de las aguas contra la contaminación producida por los nitratos procedentes de fuentes agrarias.

El objetivo medioambiental en el medio receptor es evitar la eutrofización y garantizar el cumplimiento del valor de paramétrico de nitratos en el agua potable que es 50 mg/L. Adicionalmente, en las masas de aguas superficiales, el RDSE establece que para alcanzar el buen estado ecológico el límite de cambio de clase bueno-moderado es de 25 mg de NO3/L en todos los tipos de ríos, excepto para el tipo 23 (Ríos vasco-pirenaicos) que es de 15 mg/L. En las masas de agua subterráneas, el RDAS fija como norma de calidad para cumplir el buen estado químico 50 mg/L. En las masas de agua subterráneas, el RDAS fija como norma de calidad para cumplir el buen estado químico 50 mg/L.

La Directiva de Nitratos exige:

  1. Identificar las aguas contaminadas por nitratos, o en riesgo, que se denominan “aguas afectadas por nitratos”:
    • Aguas superficiales -especialmente las destinadas a la producción de agua potable- que contienen, o pueden tener si no se aplican medidas, una concentración de nitratos superior a 50 mg/L
    • Aguas subterráneas que contienen, o pueden tener si no se aplican medidas, una concentración de nitratos superior a 50 mg/L
    • Aguas continentales, estuarios, costeras o marinas eutrofizadas, o que pueden llegar a serlo, si no se aplican medida
  2. Designar las Zonas Vulnerables a Nitratos (ZVN) que son superficies de terreno cuya escorrentía fluye hacia las aguas afectadas por nitratos (descritas en el punto 1) y que contribuyen a dicha contaminación.
  3. Establecer los Códigos de Buenas Prácticas Agrícolas de aplicación voluntaria
  4. Establecer los Programas de Acción de aplicación obligatoria en las ZVN
  5. Disponer de un Programa de seguimiento de la calidad de las aguas que controle cada 4 años:
    • La concentración de nitratos en aguas superficiales y subterráneas
    • La eutrofización de las aguas superficiales
  6. Informar cada 4 años a la Comisión Europea del cumplimiento de la Directiva de Nitratos, en concreto:
    • Resultados del control de nitratos y de la eutrofización
    • Análisis de tendencias
    • Localización y revisión de las Zonas Vulnerables
    • Evaluación de los Programas de Acción

Los distintos informes remitidos por España a la Comisión Europea se pueden consultar en el siguiente enlace:

Protección de las aguas frente a plaguicidas

La normativa que regula el uso de fitosanitarios es coordinada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a través de la normativa desarrollada a tal efecto, y en especial, del Registro de Productos Fitosanitarios.

En relación a la protección de las aguas frente a la contaminación por plaguicidas, el principal instrumento legal es la Directiva Marco de Aguas y la legislación derivada, es decir, la Directiva 2008/105/CE, de 16 de diciembre de 2008, relativa a las normas de calidad ambiental en el ámbito de la política de aguas; y la Directiva 2006/118/CE, de 12 de diciembre de 2006, relativa a la protección de las aguas subterráneas contra la contaminación y el deterioro. Ambos textos se han traspuesto al ordenamiento nacional a través del Real Decreto 817/2015, de 11 de septiembre, por el que se establecen los criterios de seguimiento y evaluación del estado de las aguas superficiales y las normas de calidad ambiental y el Real Decreto 1514/2009, de 2 de octubre, por el que se regula la protección de las aguas subterráneas contra la contaminación y el deterioro.

Existen numerosos plaguicidas de uso agrario, de ellos, algunos de ellos se incluyen en la Lista de Sustancias Prioritarias de la UE si presentas un riesgo significativo para el medio acuático comunitario o a través de él. En este caso, la protección de las aguas se regula a través del artículo 16 de la DMA. Cuando presenta un riesgo para las aguas españolas, se incluye en la Lista de Sustancias Preferentes. 

La emisión de plaguicidas se limita aplicando las medidas previstas en la normativa referente al uso sostenible de fitosanitarios.  El objetivo medioambiental en el medio receptor es alcanzar el buen estado de las aguas. En las masas de agua superficiales implica alcanzar el buen estado químico y ecológico que se consigue si se cumple con la norma de calidad ambiental (NCA) del plaguicida. En aguas subterráneas, es preciso cumplir con el estado químico que se garantiza si se respeta la norma de calidad (NC). Adicionalmente, si el agua está destinada a la producción de agua potable, es preciso garantizar el cumplimiento del valor de paramétrico de plaguicidas en el agua potable.

En las masas de aguas superficiales, el RDSE establece las NCA que se debe cumplir para alcanzar el buen estado químico o ecológico según sea el plaguicida una sustancia prioritaria o preferente, así como el procedimiento de cálculo de la NCA si se trata de un contaminante específico de cuenca.

En las masas de agua subterráneas, el RDAS fija la norma de calidad para cumplir el buen estado químico, siendo 0,1 µg/L (para cada sustancia) y 0,5 µg/L (para la suma de todos los plaguicidas), entendiendo por plaguicida además de la sustancia activa, los metabolitos, productos de degradación y reacción pertinentes.

Los organismos de cuenca deben de disponer de un Programa de seguimiento que controle el cumplimiento de las normas de calidad denominado "Control de plaguicidas de origen agrario" incluido dentro de sus programas de seguimiento.

La Guía de evaluación del estado de las masas de agua  elaborada por este Ministerio detalla los procedimientos de evaluación del estado de las masas de agua e incluye recomendaciones sobre todas estas sustancias y los procedimientos del diagnóstico del estado basados en la normativa anteriormente citada.

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