Biorresiduos

    ¿Cómo se separan en origen?

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    Una separación en origen de calidad, especialmente en el caso de la materia orgánica, es el primer paso para su gestión y condicionará el resto de etapas, tanto de recogida como de tratamiento.

    Para que se desarrolle de forma correcta por parte de los usuarios, estos deben tener un adecuado conocimiento de los materiales que forman parte de la FORS, con el fin de minimizar los impropios que la acompañan (menos de un 5 % y preferiblemente inferior a un 1-2% de impropios, expresados en peso). Cuando el nivel de impropios de la FORS resulta destacado (10-20% o más) se deteriora su calidad por transferencia de contaminantes, perceptibles (vidrios, plásticos, etc.) o no (metales pesados) y surgen dificultades adicionales en su tratamiento.

    Por otro lado, se deben tener en cuenta ciertos requisitos para asegurar que se disponga del espacio y de los materiales adecuados para depositar y almacenar la materia orgánica en los hogares y comercios. En el mercado existen diferentes modelos de cubos en función de la capacidad y de si su estructura es integral o aireada. Este último modelo aireado permite una mayor transpiración de la fracción (especialmente si se utilizan bolsas compostables) con una importante reducción de lixiviados y olores, ya que permite la evaporación de la humedad contenida en la fracción orgánica.

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    Aunque el sistema más estandarizado para depositar los residuos son las bolsas de plástico, estas se consideran un elemento no solicitado en el sistema de recogida de la FORS. Estos elementos generan una serie de problemas en las plantas de tratamiento y obligan a que los procesos sean más complejos (sistemas de abrebolsas y extracción de éstas en el pretratamiento, extracción de los materiales plásticos troceados y no eliminados que acaban en el compost en el postratamiento con cribado). Además, ocasionan la transferencia de contaminantes (especialmente de metales pesados), reduciendo la calidad del compost y empeorando la estética del material resultante (trozos de plásticos mezclados con la enmienda).

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    Por el contrario, la utilización de la bolsa compostable en la recogida separada de la FO evita los problemas vinculados a las bolsas de plástico, además de tener otros beneficios adicionales. Así, la transpirabilidad y permeabilidad al vapor de agua de este receptáculo en combinación con la utilización del cubo aireado, propicia, como se ha dicho, una reducción de la cantidad de agua de la FORS (por transpiración del líquido contenido en la materia orgánica en forma de vapor de agua durante su permanencia en el recipiente). De este modo, se reduce el peso de los residuos que tienen que ser transportados y tratados y se evita la aparición y acumulación de lixiviados y los malos olores.

    Esta práctica además puede colaborar en la consecución de los objetivos de prevención de residuos ya que se ha estudiado que con una frecuencia de recogida de la FORS de tres veces por semana típica de sistemas puerta a puerta (aproximadamente cada 56 h), la pérdida mediana de peso es del 4,3%. Y en recogidas en contenedores, si se supone que de media el residuo orgánico se saca cada 36h, la pérdida de peso de este se situaría en el 3,3% (Associació de Municipis Catalans per a la recollida selectiva porta a porta, 2010).

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