Seguimiento ecológico a largo plazo de plantas amenazadas o de interés en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Sección experiencias e investigaciones del Boletín de la Red de Parques Nacionales

    María Begoña García

    Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC)

    mariab@ipe.csic.es

     

    El seguimiento a largo plazo es una herramienta fundamental para valorar la dinámica de la biodiversidad y tomar medidas para su gestión, especialmente necesaria en el escenario de cambio global en el que nos encontramos. Los espacios protegidos, a pesar de  la situación privilegiada que ofrecen para la preservación de la diversidad biológica, no escapan a los efectos del cambio climático y de usos del suelo tras la profunda reestructuración que ha sufrido la sociedad y su economía en las últimas décadas.

    En 2011 el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, junto al Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), se integró en la red LTER-España (Long Term Ecological Research), gracias a los estudios a largo plazo que vienen realizándose en dicho espacio tanto con fines científicos como de gestión. En este contexto, son más de una docena las especies vegetales para las que recientemente se ha iniciado el seguimiento a largo plazo, entre las que se encuentran endemismos como Androsace cylindrica, Androsace pyrenaica, Borderea pyrenaica, Calamintha grandiflora, Petrocoptis crassifolia, Pinguicula longifilia o Vicia argentea, y especies en límite de distribución como Pinguicula alpina, Carex bicolor, Cypripedium calceolus, Silene acaulis, Polygonum viviparum, o incluso el mediterráneo tomillo común. Varias de estas especies se encuentran también listadas en los anexos de la Directiva Hábitat como plantas de interés comunitario, por lo que son también objeto del proyecto europeo LIFE RESECOM a desarrollar en espacios de la Red Natura 2000, recientemente concedido al Gobierno de Aragón y al Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC).

    Entre el personal que colabora en el seguimiento de estas especies se encuentran científicos, guardas y personal contratado del Gobierno de Aragón, así como de la empresa pública SARGA, y técnicos del propio Parque. Un ejemplo de colaboración entre instituciones con fines distintos pero con el objetivo común de conocer mejor las bases para una sólida gestión de la biodiversidad.

    El agente Juan Bosco Ponz realizando el seguimiento de las parcelas de Androsace pyrenaica en Sestrales, Cañón de Añisclo.
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