Ribavellosa: conservación y biodiversidad

El mayor de los valores naturales de la Finca de Ribavellosa es su biodiversidad, concentrándose en su reducida superficie una muestra de numerosos ecosistemas diferentes, principalmente forestales, que se alternan de modo natural en función de las variables condiciones de humedad, iluminación, exposición a los vientos y sustrato. Además alberga amplias plantaciones de coníferas, principalmente de pino silvestre, iniciadas hacia el año 1950.

Paisaje de chopera en el Camino de la Torrecilla

Para entender la gran diversidad de hábitats presentes en un territorio tan pequeño, hay que empezar por conocer la gran variedad de ambientes climáticos de características bien definidas, relacionada directamente con la ubicación de Ribavellosa en un área de interferencia de rasgos de clima atlántico (por la influencia de los vientos procedentes del Golfo de Vizcaya) y mediterráneo-continental (influencia mediterránea entrante por el Valle del Ebro). Aunque la Finca se localiza en una ladera principal orientada hacia el noroeste, distintos barrancos brindan al terreno diferentes orientaciones y exposiciones al sol y a los vientos, determinando este hecho su diversidad climática:

Aspecto invernal de la finca de Ribavellosa, con manchas de bosque autóctono entre plantaciones de pino
  • Las laderas orientadas al noroeste, son las más expuestas a los vientos húmedos del Atlántico, a lo que hay que sumarle el efecto umbría (menor insolación, mayor humedad y menor contraste térmico), originando zonas de marcado carácter atlántico.
Tronco de encina
  • Las laderas orientadas al suroeste, expuestas a mayor sequedad de la atmósfera y contrastes de temperatura acusados, se ven afectadas por caracteres de clima mediterráneo continentalizado. Estas laderas coinciden con las de solana, de mayor insolación, mayor evapotranspiración y mayor oscilación térmica, lo que acentúa los caracteres de dicho tipo de clima.

 

Otros factores como la litología, en la que se alternan calizas arcillosas con conglomerados de areniscas y limonitas, también son importantes para explicar la biodiversidad, pero en este caso menos determinantes.

Y así, según lo expuesto, en una buena parte de la Finca con una orientación predominante hacia el Noroeste y coincidiendo con laderas de barlovento y de umbría,la vegetación potencial es el hayedo, bosque atlántico. Pero debido a la existencia de diferentes laderas orientadas al Suroeste, contamos con manchas forestales de encina en los terrenos más secos de la solana, y quejigales y otros robles, allí donde el suelo es algo más profundo y fresco, y encontrándose numerosas masas de bosque mixto en zonas de transición. Asociadas a cauces de agua encontramos puntos de vegetación de ribera.

Y aunque la vegetación potencial en la Finca es la comentada, se realizaron repoblaciones de coníferas desde comienzo de los años 50 por lo que actualmente predomina el bosque de coníferas con abundancia de pino silvestre y pino laricio, con algo de abeto rojo o pino carrasco. Si bien, hoy en día, bajo estas repoblaciones de coníferas ya muy naturalizadas, comienzan a crecer y colonizar las especies autóctonas de la zona.

Pinar

De esta manera, se pueden encontrar, dispersas, diferentes masas de hayedo, quejigar o encinar, alternándose con las plantaciones de pinos o abeto rojo, y con bosquetes de rebollo, formaciones de ribera, bosques mixtos, cerradas masas arbustivas o alguna pequeña pradera. Estas formaciones arbóreas están acompañadas de sus más o menos ricos sotobosques, con abundante presencia de acebos, nogales, arces, mostajos, majuelos, cornejos, aligustres, rosales, zarzas, enebros, endrinos, cerecillos, boneteros, saúcos, morrioneras, brezos, aulagas, tomillos, jaras, etc. y diversidad de herbáceas como eléboros, hepáticas, primaveras, etc. Como singularidad local, pueden encontrarse escasamente presentes otras especies arbóreas como tejo, tilo, sabina, enebro de la miera, y de forma más abundante  castaño, avellano, sauces, manzano silvestre, cerezo…. También se encuentra Acer opalus, árbol considerado especie singular en la provincia de La Rioja.

Hojas de Mostajo (Sorbus torminalis) - Fruto de Cornejo (Cornus sanguinea) -  Hojas de Arce (Acer opalus) - Frutos de Escaramujo (Rosa canina)

Se han citado únicamente algunas de las plantas más características, en especial las que componen las formaciones arbóreas y arbustivas, pero el paseante observador podrá contemplar otras muchas ya que en un Estudio Botánico del año 2009 se identificaron 497 taxones (de las que 454 especies y subespecies son espontáneas o autóctonas, y otras 43 alóctonas), lo que supone aproximadamente un 25 % de la flora riojana. Destaca la abundancia de orquídeas, con un total de 22 especies, que representan aproximadamente el 44% de todas las presentes en La Rioja.


Orquídea (Ophrys scolopax) - Seta - Líquenes epífitos

Fauna

Y lógicamente esta diversidad vegetal ofrece cobijo a una variada fauna asociada a estos distintos ambientes. Las que más se hacen notar son las aves por la cantidad y diversidad existente (estimado que pudieran observarse hasta 136 especies en la Finca, lo que supone cerca del 60% de las visibles en La Rioja), y por lo vistosas y sonoras que resultan, siendo una compañía más o menos constante en el recorrido de los senderos de la finca. Impresionan los buitres y los alimoches que se aproximan desde los cercanos cortados rocosos del Iregua, o diversas rapaces como el busardo ratonero, gavilán o el azor. También fáciles de observar resultan el llamativo picapinos, el ruidoso arrendajo, los zorzales, carboneros, herrerillos, pinzones (ave más abundante en la Finca), petirrojos, trepadores azules, los bellos camachuelo común y piquituerto común, y un largo etc, incluyendo algunas anátidas que reposan en sus migraciones en un embalse existente en la Finca.

Así mismo, caminar con una actitud observante y prestando atención a huellas y rastros delatará la cercanía de ardillas, jabalíes, ciervos o corzos, y fácilmente se detectará la presencia de abundantes insectos, arácnidos, y otros invertebrados. En las zonas húmedas abundan diversos anfibios como tritones, sapos, sapillos y ranas, y en las más soleadas y rocosas, diversos reptiles como lagartijas, lagartos y culebras varias. Pasando más desapercibidos pero igualmente presentes, habitan mamíferos como tejones, zorros, ginetas, garduñas, lirones, musarañas, erizos, topos, topillos o ratones.

Huella de jabalí (Sus scrofa) - Gineta (Genetta genetta) - Excrementos de ciervo (Cervus elaphus)

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