Vertederos

¿Qué es un vertedero?

Es una instalación de tratamiento de residuos autorizada para la eliminación de residuos que ha de reunir unas determinadas condiciones de diseño y seguridad, además de contar con diversos elementos de vigilancia y control con el fin de evitar y prevenir, en la medida de lo posible, los riesgos para el medio ambiente y la salud humana.

Desde el punto de vista legal la eliminación de residuos en vertedero es la última opción contemplada dentro de la jerarquía de gestión según la Directiva Marco de Residuos y la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular; y está regulado por el Real Decreto 646/2020, de 7 de julio, por el que se regula la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero.

Los vertederos son instalaciones que han sido ubicadas y diseñadas de tal manera que reduzcan e impidan los efectos negativos en la salud humana y el medio ambiente, en concreto, la contaminación del suelo, de las aguas subterráneas y superficiales y del aire, así como la emisión de gases de efecto invernadero. Para ello, cuentan con una serie de elementos constructivos, entre los que cabe señalar los siguientes:

  • Una barrera geológica artificial y los sistemas de impermeabilización lateral y de fondo de los vasos de vertido, que evitan la contaminación del suelo y de las aguas.
  • Sistemas de evacuación de las aguas pluviales mediante la instalación de canaletas o zanjas de drenaje perimetrales y las balsas de tormenta, que impiden la entrada de las aguas pluviales en el interior del vaso de vertido y su contacto con la masa de residuos, reduciendo la producción de lixiviados.
  • Sistemas de recogida y almacenamiento de lixiviados, que mantienen en un mínimo la acumulación de lixiviados en la base del vertedero y los conducen hacia la balsa de lixiviados para su adecuada gestión.

Adicionalmente los vertederos que admiten residuos susceptibles de producir gases de vertedero (residuos biodegradables) cuentan con dispositivos para la captación de éstos y su posterior aprovechamiento o tratamiento.

Aunque se intentan reducir los efectos negativos del vertido mediante la obligación de que la totalidad de los residuos sean objeto de tratamiento previo al vertido, los vertederos tienen un potencial contaminante que obliga a mantener bajo control estas instalaciones para evitar que se produzca la contaminación del entorno en que se disponen (aguas, suelo y aire). En atención a esta circunstancia, las instalaciones de vertido están sujetas a labores de vigilancia y control. Entre los elementos esenciales de que constan las redes de vigilancia y control deben señalarse:

  • Red de vigilancia de aguas subterráneas mediante piezómetros de referencia y de control localizados respectivamente aguas arriba y aguas abajo del vertedero en la dirección del flujo saliente.
  • Sistemas de control de gases en aquellos vertederos que reciban residuos biodegradables.
  • Pozos de control de acumulación de lixiviados.
  • Sistemas de vigilancia de la estabilidad mecánica del vertedero.

Las instalaciones de vertido están obligadas a mantener y ejecutar los programas de vigilancia y control durante la fase activa del vertedero al objeto de detectar de modo temprano los efectos negativos que se pudieran producir en el medio ambiente. Concluida la fase de explotación de los vertederos, estos son clausurados y sellados entrando en fase de vigilancia y mantenimiento postclausura durante un periodo mínimo de 30 años. Durante esta última etapa se mantienen los programas de vigilancia y se realizan las tareas de mantenimiento que sean requeridas.

Clases de vertederos

Dependiendo de la naturaleza de los residuos vertidos los vertederos se pueden clasificar en las siguientes categorías:

  • Vertederos para residuos peligrosos.
  • Vertederos para residuos no peligrosos.
  • Vertederos para residuos inertes.

Las características constructivas, particularmente su grado de impermeabilidad de los vertederos difieren entre las distintas categorías

Retos de la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero

Los principales retos a los que se enfrenta el futuro de la gestión de residuos mediante depósito en vertedero son los siguientes:

  • Mejorar las condiciones de seguridad y control en las que operan los vertederos para minimizar los riesgos para el medioambiente y la salud humana.
  • Alargar la vida útil de los vertederos reduciendo sustancialmente las cantidades de residuos destinados a eliminación y fomentando otras opciones de gestión más deseables desde el punto de vista de la jerarquía de residuos. Actualmente se están destinando a vertedero residuos que tienen la posibilidad de preparación para la reutilización, reutilización, reciclado u otro tipo de valorización, suponiendo un enorme despilfarro de recursos. 
  • Rehabilitar e integrar funcionalmente y paisajísticamente en el territorio los vertederos clausurados.
  • Garantizar que todos los residuos reciben un tratamiento adecuado con carácter previo a su depósito en vertedero.
  • Trasladar los costes reales del vertido a los costes que se cobran por la eliminación de residuos, con el fin de desincentivar esta opción de gestión y favorecer la transición a una economía más circular.

Legislación aplicable y otra documentación de interés