Transición verde

Transición verde

Impulso a la Transición verde

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia contribuye a la consecución de los objetivos climáticos para 2030 y a cumplir el objetivo de neutralidad climática para 2050, buscando un crecimiento medioambientalmente sostenible y justo a medio y largo plazo. Tiene en cuenta el Pacto Verde Europeo, en consonancia con los compromisos de España y de la Unión Europea de aplicar el Acuerdo de París y de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

El Plan refuerza el compromiso de España con la modernización y transformación verde de la economía, priorizando la transición ecológica del sistema productivo

La intención del Plan es que todos los recursos públicos y privados que se destinen a la recuperación lo hagan de manera respetuosa con los límites del planeta. Esta senda hacia la descarbonización sirve de guía para orientar las inversiones en los próximos años, para un cambio de modelo hacia una economía libre de emisiones.

Cada medida del Plan ha sido objeto de una evaluación específica para determinar su contribución a los objetivos climáticos, concluyéndose que, en conjunto, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia asigna cerca de un 40% de sus recursos totales a combatir el cambio climático.

En su ejecución, la totalidad de las medidas del Plan (reformas e inversiones) deben cumplir tanto con el principio de no causar un perjuicio significativo al medio ambiente (principio DNSH por sus siglas en inglés, “Do No Significant Harm”), como con los requisitos que permitieron reconocer su contribución climática.

Principio de no causar daño significativo al medio ambiente (DNSH)

El conjunto del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia no sólo cumple escrupulosamente con la legislación ambiental, sino que, yendo más allá, conforme al principio DNSH, ninguna de las medidas del Plan puede causar daño al medio ambiente, para ninguno de los 6 objetivos medioambientales considerados en el Reglamento (UE) 2020/852 del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de junio de 2020 relativo al establecimiento de un marco para facilitar las inversiones sostenibles.(Reglamento de Taxonomía)


Los seis objetivos medioambientales

Los seis objetivos medioambientales sobre los que se ha asegurado la ausencia de perjuicios significativos son los siguientes:

  • La mitigación del cambio climático

  • La adaptación al cambio climático

  • El uso sostenible y la protección de los recursos hídricos y marinos

  • La economía circular

  • La prevención y control de la contaminación

  • La protección y recuperación de la biodiversidad y los ecosistemas


Evaluación del principio DNSH

A la hora de evaluar una actividad económica con arreglo a estos criterios, se deberá tener en cuenta el impacto ambiental tanto de la propia actividad como de los productos y servicios generados por esa actividad a lo largo de todo su ciclo de vida, en particular teniendo en cuenta la producción, el uso y el final de vida útil de esos productos y servicios.

Es recomendable que las condiciones de selección, ejecución y justificación de las actividades financiadas con cargo al Plan tengan en cuenta tanto este principio, como el etiquetado de contribución climática.


Documentación relacionada:

Contribución climática

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ha de contribuir al menos en un 37% a la transición ecológica. Para calcular esa contribución, la Unión Europea ha definido un sistema de etiquetado común para clasificar las actividades económicas medioambientalmente sostenibles. Esta metodología se recoge en el Anexo VI del Reglamento del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.

A cada inversión del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia se le asigna un etiquetado de contribución climática, con unas condiciones que han de ser respetadas en la ejecución del plan.


Normativa aplicable y recursos de utilidad:

No existen resultados con los criterios de búsqueda