Sectores que utilizan SAO

    Ante el reto de reducir y eliminar el uso de las sustancias que agotan la capa de ozono (SAO), se plantearon dos estrategias generales; por un lado la búsqueda de sustancias sustitutivas directas que no dañaran el ozono, y por otro, el cambio de tecnologías. Ambas estrategias han dado sus frutos en gran parte de los casos, ya que en la actualidad el uso de las SAO se ha reducido enormemente. Los principales sectores implicados son:

    • Aerosoles, propelentes: los freones se usaron como propelentes y se sustituyeron rápidamente por otros gases como hidrocarburos, etc. En la actualidad únicamente se emplean CFCs en inhaladores médicos de dosis medidas, contra el asma y otras enfermedades pulmonares en un uso calificado como esencial, si bien se están sustituyendo por HFCs y por formulaciones en polvo.
    • Refrigeración y Climatización: si bien se pueden seguir usando los equipos que funcionan con CFCs o HCFCs, está prohibida la venta de equipos nuevos basados en estos gases. Tampoco se pueden recargar CFCs, por lo que los equipos que los usan deben cambiar el tipo de refrigerante o bien ser sustituidos. Los frigoríficos usaban CFCs en el sistema de refrigeración y en las espumas, por lo que es importante la recuperación de estos gases al final de su vida útil. Los equipos de refrigeración y climatización únicamente pueden usar hasta el 2015 HCFCs regenerados para recargarlos. Es muy importante un correcto montaje y mantenimiento de estos equipos por personal debidamente cualificado para minimizar las fugas, y dar un servicio satisfactorio. Asimismo es obligatoria la recuperación y gestión de los refrigerantes -estando totalmente prohibido su emisión a la atmósfera-, así como el control anual de fugas en sistemas que empleen más de 3kg de refrigerante.
    • Espumas: el CFC-11 se usó ampliamente como agente expandente de espumas, fue sustituido por el HCFC 141b y otros. En la actualidad está prohibido el uso de estos gases, utilizándose HFCs en espumas de poliuretano así como otras tecnologías basadas en CO2, agua o aire.
    • Extinción de Incendios: el uso de halones en sistemas de extinción de incendios está únicamente permitido en los usos críticos recogidos en el Anexo VI del Reglamento (CE) nº 1005/2009. En el resto de casos, es obligatoria la retirada de los halones y entrega a gestor autorizado. Está asimismo prohibida la recarga de equipos de extinción de incendios basados en HCFCs.
    • Disolventes: si bien era común el uso de los CFCs, HCFCs, tetracloruro de carbono y 1,1,1-tricloroetano como disolventes, en la actualidad únicamente se permite el uso de HCFCs como disolventes en aplicaciones aeroespaciales y aeronáuticas muy especializadas hasta el 31/12/2008, si bien estos usos son anecdóticos en nuestro país.
    • Agricultura y fumigación contra plagas: el bromuro de metilo (CH3Br) se empleó como fumigante de suelo para cultivos hortícolas, fresa, flor, replantaciones de frutales y vides, así como para tratar arroz, ajos, y en general bienes y alimentos. Hasta el 18 de marzo del 2010 se permitió su uso en el tratamiento de plagas de cuarentena y preembarco, pero a partir de esta fecha están prohibidos tanto la  producción como el consumo.

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