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    NAMAs y contribuciones (NDCs) al Acuerdo de París

    Las Acciones Nacionales de Mitigación Apropiadas (NAMAs, por sus siglas en inglés) fueron acordadas en la Cumbre de Bali (COP 13, 2007) como una opción voluntaria de mitigación para los países en desarrollo. Las Cumbres posteriores (Cumbres de Cancún y Durban, en 2011 y 2012, respectivamente) impulsaron progresos y acuerdos en relación con este concepto, incluyendo la creación de un registro voluntario para, por un lado, ofrecer información sobre las NAMAs de los países en sus distintas fases (buscando, o no, apoyo financiero) y, por otro, información sobre fuentes disponibles de financiación. Las NAMAs vienen definidas por un mayor control (ownership) e iniciativa (country driven) por parte del país promotor (país en desarrollo). En la actualidad, son muchos los países que han presentado a la CMNUCC compromisos voluntarios en reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en forma de NAMAs.

    Aunque no existe un concepto exacto de “NAMAs”, se considera que éstas son acciones propuestas por los países en desarrollo que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero por debajo del nivel que resultaría de seguir haciendo las cosas como hasta ahora, es decir, seguir una trayectoria business as usual (BAU). Las NAMAs pueden adoptar la forma de políticas y medidas, regulaciones, programas y proyectos e incluso de incentivos financieros. Las NAMAs, asimismo, podrían incluir uno o más sectores y también sería posible desarrollar más de una NAMA en un solo sector.

    Con la adopción del Acuerdo de París en 2015, se culmina un proceso de negociación que llevaba años en busca de un marco de acción en el que poder incluir a todos los países. Por primera vez, se logra que todos los países aúnen sus esfuerzos alrededor de la lucha contra el cambio climático, en función de sus capacidades y circunstancias nacionales.

    En este marco, surge el concepto de Contribuciones Nacionales Determinadas (NDCs, por sus siglas en inglés) al Acuerdo de París que equivalen a los planes de acción de lucha contra el cambio climático de los países, respaldados al más alto nivel, y que incluyen objetivos de reducción de gases de efecto invernadero en diversos sectores y, en muchos casos, objetivos y necesidades en materia de adaptación así como necesidades financieras, tecnológicas y de capacitación. Muchos países incluyen parte del trabajo ya desarrollado a través de las NAMAs en estas Contribuciones. Entre 2015-2015, 190 países han enviado sus Contribuciones.

    Tanto las NAMAs, que engloba mitigación, como las Contribuciones de los países al Acuerdo de París, que engloba en muchos casos también adaptación, financiación, etc., son una priorización de las áreas de trabajo y sectores en los que el país quiere implementar sus políticas, y medidas de lucha contra el cambio climático ya sea con sus propios recursos financieros o con apoyo internacional, y en línea con sus prioridades de desarrollo.

    Adaptación

    Los impactos del cambio climático se están haciendo sentir en toda la geografía mundial por lo que la adaptación al mismo constituye un asunto de vital importancia para la reducción de la vulnerabilidad de las comunidades a los efectos adversos que el cambio climático origina.

    Las últimas evaluaciones realizadas por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) corroboran que el calentamiento del sistema climático es inequívoco y que la influencia humana sobre ello es clara. Asimismo, la inercia del sistema climático es tal, que a pesar de lograrse reducciones significativas de las emisiones de gases de efecto invernadero, el planeta seguirá calentándose, por lo que la necesidad de adaptarse a estos cambios es ineludible.

    A nivel internacional, la adaptación al cambio climático ha ido adquiriendo creciente relevancia desde que en la Cumbre de Bali, celebrada en 2007, se definiera por primera vez como un pilar central en igualdad de condiciones que la mitigación.

    Posteriormente, la Cumbre de Cancún (2010) supuso otro hito en esta materia, y dio como resultado el llamado “Marco de Adaptación de Cancún” cuyo objetivo era dar impulso a las acciones de adaptación, reforzando la cooperación para mejorar la resiliencia de los países en desarrollo especialmente vulnerables a los efectos adversos al cambio climático.

    La creación del Comité de Adaptación, los procesos para ayudar a los países menos adelantados a elaborar sus Planes Nacionales de Adaptación (NAPs, por sus siglas en inglés) y un programa de trabajo que considerara los enfoques necesarios para hacer frente a las pérdidas y daños asociados a los efectos adversos del cambio climático, se cuentan entre los principales resultados de esta cumbre.

    Posteriormente, en la Cumbre de Varsovia de 2013, se acordó crear un Mecanismo Internacional de Pérdidas y Daños, con el objetivo de reforzar la cooperación y el apoyo de una forma integral y coherente para minimizar dichas pérdidas y daños, movilizando además a todos los agentes implicados.

    Con la adopción del Acuerdo de París, en diciembre de 2015, se reafirma que la adaptación es un reto global que deberá afrontarse desde distintas dimensiones (local, regional, nacional, internacional) y que es un componente clave de la respuesta a largo plazo frente al cambio climático para proteger a la gente, a los ecosistemas y los medios de vida.

    El Acuerdo establece un objetivo global en materia de adaptación que persigue aumentar la capacidad adaptativa, reducir la vulnerabilidad y mejorar la resiliencia frente a los impactos del cambio climático, y reconoce la importancia de evitar, minimizar y hacer frente a las pérdidas y daños asociados a los efectos adversos del cambio climático, incluidos fenómenos extremos y graduales, y el papel del desarrollo sostenible en la reducción del riesgo de los mismos.

    Financiación

    Uno de los aspectos más importantes de la negociación internacional de lucha contra el cambio climático es la construcción de una arquitectura de financiación climática que sea capaz de movilizar los recursos financieros necesarios para que todos los países alcancen un desarrollo bajo en emisiones de gases de efecto invernadero y resistente a los impactos del cambio climático. Son múltiples las cuestiones relacionadas con la financiación en las negociaciones de cambio climático, siendo éste además un tema horizontal que tiene incidencias en muchos otros asuntos, ya que la implementación de los diferentes acuerdos de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) requiere apoyo financiero.

    Para cumplir con los compromisos financieros, el artículo 11 de la Convención crea un Mecanismo Financiero, único instrumento para el suministro de recursos que funciona bajo la dirección de la Conferencia de las Partes. El Mecanismo Financiero consta de dos entidades operativas: el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), y el Fondo Verde para el Clima (GCF, por sus siglas en inglés), operativo desde 2015, y que en un futuro será uno de los principales catalizadores de financiación climática. Así, para el período 2015-2018, el GCF movilizará 10.2000 millones de dólares proveniente de 42 países y, España, para este primer periodo período, ha comprometido 120 millones de Euros.

    Por otro lado, la CMNUCC también recoge que las Partes podrán aportar recursos financieros para países en desarrollo a través de los diferentes instrumentos multilaterales y bilaterales que existen fuera del paraguas de la Convención.

    El Acuerdo político de Copenhague de 2009 y los Acuerdos de Cancún de 2010 supusieron hitos fundamentales en el proceso de negociación internacional en lo que se refiere a la financiación para cambio climático en países en desarrollo ya que se acordaron cifras concretas para la movilización de recursos tanto a corto como a largo plazo para atender las necesidades de los países en desarrollo en materia de mitigación y adaptación:

    • En relación a la financiación temprana (fast start finance-FSF), los países desarrollados se comprometieron a proporcionar 30.000 millones de dólares de recursos públicos nuevos y adicionales durante el período de 2010 a 2012. El compromiso de la UE ascendía a 7.200 millones de euros y el de España a 375 millones de euros para dicho período.
    • En relación con la financiación a largo plazo (long term finance-LTF), los países desarrollados se comprometieron a movilizar 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020, que pueden proceder de una gran variedad de fuentes, públicas y privadas, bilaterales y multilaterales, incluyendo las fuentes alternativas.

    Con la adopción del Acuerdo de París, en diciembre de 2015, se reafirma este compromiso de movilización de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020 y se invita a fijar un nuevo objetivo colectivo anual de financiación climática sobre la base del existente antes de 2025. Asimismo se reitera que el mecanismo financiero de la Convención servirá también al Acuerdo de París y se refuerzan las obligaciones de información sobre financiación climática proporcionada y movilizada así como sobre estimaciones de proyecciones financieras. Por otro lado, cabe destacar que, por primera vez, se reconoce el papel de los países en desarrollo, invitándoles a realizar contribuciones financieras voluntarias.

    Adicionalmente, durante la Cumbre de París, varios países desarrollados anunciaron objetivos de movilización de financiación climática a medio y largo plazo.

    Tecnología

    La tecnología constituye también otro de los pilares de la Convención. Promover, facilitar y financiar la transferencia o el acceso a tecnologías ecológicamente racionales y trasmitir conocimiento a otras Partes, particularmente a los países en desarrollo, es una de las disposiciones de la Convención (artículo 4.5) y del Protocolo de Kioto (artículo 10). Desde la aprobación de la Convención, las Partes han adoptado decisiones para promover el desarrollo y la transferencia de tecnología. Entre los acuerdos aprobados en esta materia se pueden destacar los siguientes:

    • Marco de Transferencia de Tecnología: donde las Partes acordaron trabajar juntos en una serie de actividades de transferencia de tecnología, donde se definen las medidas más significativas y eficaces para mejorar la aplicación del artículo 4.5 de la Convención.
    • Programa Estratégico de Poznan sobre transferencia de tecnología: con el fin de ayudar a los países en desarrollo a atender sus necesidades de tecnologías ecológicamente racionales.
    • Mecanismo Tecnológico: es el avance más reciente y trata de dar una respuesta a las necesidades en materia de tecnología en el medio y largo plazo. Su objetivo es facilitar la aplicación de intensificación del desarrollo y la transferencia de tecnologías con el fin de apoyar las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático. El Mecanismo de Tecnología se compone de:
      • Comité Ejecutivo de Tecnología: considerado el brazo político del Mecanismo, está formado por expertos que dan asesoramiento en temas tecnológicos y emiten recomendaciones para su consideración por la COP.
      • Centro de Tecnología del Clima y la Red; constituye el brazo implementador, y debe dar respuesta a las solicitudes de los países en desarrollo en materia tecnológica, así como encargarse de la red de centros de referencia.

    Con la adopción del Acuerdo de París, en diciembre de 2015, se reafirma la importancia de la tecnología para mejorar la resiliencia al cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y se reconoce la importancia del marco institucional ya existente.

    Mercados de carbono

    El esquema conceptual de los mercados de carbono procede de la idea de utilizar el mercado como herramienta para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Poner un precio sobre el carbono crea un estímulo económico para evitar tales emisiones favoreciendo, además, que se reduzcan emisiones de gases de efecto invernadero allí donde es más eficiente con respecto al coste. De este modo, los mercados de carbono juegan un papel clave en la implementación de los objetivos de mitigación.

    El Protocolo de Kioto contempla la posibilidad de utilizar tres instrumentos de mercado, conocidos como los mecanismos de flexibilidad: el Comercio Internacional de Emisiones (CIE), el Mecanismo de Aplicación Conjunta (AC), y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).

    En el contexto de Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se   negocia sobre las modalidades para un Nuevo Mecanismo de Mercado (NMM), que a diferencia de los mecanismos que operan bajo el Protocolo, tendría una mayor escala dando un paso más allá de las tradicionales actividades basadas en proyectos; y sobre las características que debería tener un Marco para Distintos Enfoques (FVA, por sus siglas en inglés) que, una vez establecido, sería la herramienta que permitiría encajar todos los instrumentos de mercado que cumpliesen con una serie de estándares y características bajo el contexto de la CMNUCC. Con la adopción del Acuerdo de París, estas discusiones pasarán a nutrir el trabajo que se ha establecido con los nuevos instrumentos creados unificando así todo el trabajo relacionado con mercados de carbono en ámbito de las negociaciones.

    Con la adopción del Acuerdo de París, en diciembre de 2015, se establece el reconocimiento del uso del Mecanismo de Mercado para el cumplimiento de los objetivos y establece dos enfoques de cooperación. Por un lado, se crea un Mecanismo para contribuir a la mitigación de gases de efecto invernadero y apoyar el desarrollo sostenible (Artículo 6.4) y, por otro, se reconoce la posibilidad de intercambiar unidades sujetas a una serie de reglas de contabilidad que se desarrollarán a posteriori con vistas a garantizar la integridad ambiental y evitar la doble contabilidad.

    Estos instrumentos, de carácter voluntario, jugarán un papel clave para asegurar la implementación costo eficiente de los objetivos de mitigación al cambio climático ya  que servirán para aumentar la ambición de las contribuciones (NDCs, por sus siglas en inglés) de los países al Acuerdo de París.

    Tras la aprobación del Acuerdo de París, se abre un proceso de negociación de los programas de trabajo que permitirán establecer los detalles operativos adicionales necesarios para su efectiva implementación.

    Uso de la tierra

    El uso de la tierra tiene gran influencia en las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero, por ejemplo, la deforestación, junto con las actividades agrícolas, generan una gran cantidad de emisiones, mientras que la conservación de los bosques y del carbono de los suelos contribuye a reducir la concentración de GEIs en la atmósfera. También los diferentes usos de la tierra sufren los impactos del cambio climático, por lo que deben tenerse en cuenta a la hora de establecer políticas y medidas de adaptación, y no solamente en relación con la mitigación.

    Agricultura

    El papel de la agricultura en la lucha contra el cambio climático es muy importante por los enormes impactos que el cambio climático tendrá en la productividad de los cultivos, especialmente si se consideran las cuestiones relacionadas con seguridad alimentaria, y por el importante potencial de mitigación que existe en este sector, aunque éste se encuentra limitado por la imposibilidad de reducir a cero las emisiones.

    En el ámbito de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se está tratando de determinar el papel de la agricultura en la lucha contra el cambio climático. Por ello, se discuten cuestiones metodológicas y científicas en el punto de la agenda sobre “Cuestiones relacionadas con Agricultura” en el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico. En este sentido, se han estado celebrando una serie de talleres sobre distintas temáticas.

    REDD+

    REDD+ (reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques, y el papel de la conservación, la gestión sostenible de los bosques y la mejora de los stocks de carbono forestales en los países en vías de desarrollo) se centra en la contribución del sector forestal de los países en desarrollo en la mitigación del cambio climático.

    La deforestación produce alrededor del 20% de las emisiones del planeta (por la re-emisión a la atmósfera en forma de CO2 del carbono que se almacenaba en la biomasa forestal previa a la deforestación), por lo tanto, REDD+ supone una herramienta importante para alcanzar el objetivo de la Convención.

    Con el objetivo de facilitar que el sector forestal de los países en desarrollo contribuyese a la mitigación del cambio climático se han adoptado, a lo largo de los últimos años, una serie de decisiones para permitir la implementación de actividades REDD+ en los países en desarrollo en tres fases:

    • primera: de fomento de capacidades (técnicas, tecnológicas, institucionales, etc.);
    • segunda: de implementación inicial de políticas forestales enfocadas a mitigación (sin olvidar los cobeneficios de la gestión de los bosques);
    • tercera: una fase en la que se reciben incentivos económicos por resultados probados de reducción de emisiones/aumento de absorciones por actividades en el sector forestal.

    En 2013, en la Cumbre de Varsovia (COP 19), se adoptó el paquete de decisiones metodológicas que, junto con decisiones adoptadas anteriormente, permite que los países en desarrollo dispongan las normas básicas para la implementación de REDD+ sobre el terreno. Estas decisiones incluyen, entre otras cuestiones, modalidades para el establecimiento de sistemas nacionales de seguimiento de bosques, modalidades para medición, información y verificación de emisiones y absorciones relacionadas con bosques, etc.

    El paquete metodológico se completó en París, en la COP 21 (diciembre de 2015), con la adopción de tres decisiones que quedaban pendientes sobre enfoques alternativos, tales como enfoques conjuntos de adaptación y mitigación para la gestión sostenible de los bosques, guías adicionales para informar sobre cómo las salvaguardas son tratadas y respetadas, y cuestiones metodológicas relacionadas con los beneficios diferentes de carbono consecuencia de la aplicación de REDD+.

    Con estas tres decisiones, las adoptadas en Varsovia en 2013 (Warsaw Framework for REDD+) y las adoptadas con anterioridad, se dieron por concluidas, tras diez años, las negociaciones de REDD+. Con estas decisiones se considera que los países en desarrollo ya disponen el marco normativo para aplicar REDD+ sobre el terreno.

    Con la adopción del Acuerdo de París, se reconoce el marco ya existente para la mitigación en el sector forestal en los países en desarrollo, acordado en el ámbito de la Convención tras diez años de negociación. De este modo, se consigue que, a partir de 2020, se trabaje sobre la estructura ya en marcha garantizando la coherencia con el sistema actual.

    Plataforma web de REDD+

    REDD+ en la web de la CMNUCC

    Uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y selvicultura (LULUCF) en los países desarrollados

    La consideración de las emisiones y absorciones de las actividades de uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y selvicultura (LULUCF, por sus siglas en inglés), ha sido un tema de gran relevancia en las negociaciones del Protocolo de Kioto. Debido a su gran influencia en las emisiones globales de algunos países, y a las particulares circunstancias de los bosques y sistemas agrícolas de cada país. Es muy difícil acordar unas reglas justas para todas las Partes que respeten la integridad ambiental sin poner en peligro el cumplimiento de los compromisos de reducción de emisiones.

    En el ámbito del Protocolo de Kioto, LULUCF se refiere a determinadas actividades concretas dentro de los diferentes usos del suelo definidos por la Convención. Estas actividades tienen unas reglas de contabilidad particulares que hacen que éste sea el único sector que requiere información adicional en el ámbito del Protocolo de Kioto, de manera que se pueda valorar el cumplimiento de los compromisos de los países.

    Las reglas de contabilidad para el periodo 2008-2012, se adoptaron en la COP 7 (Marrakech). Para el segundo periodo de compromiso se han mejorado determinados aspectos de estas reglas de contabilidad con objeto de aumentar la integridad ambiental del Protocolo de Kioto. En Durban (COP-MOP 7, 2011) se adoptaron las reglas de contabilidad de LULUCF para el segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto.

    LULUCF en la web de la CMNUCC

    Más información en web de MAGRAMA

    Usos de la tierra en las contribuciones nacionalmente determinadas

    FAO (“The agriculture sectors in the intended nationally determined contributions: analysis”) ha analizado las contribuciones que los países han presentado a la CMNUCC en el contexto del Acuerdo de París, y ha detectado que los sectores relacionados con los usos de la tierra (cultivos, ganadería, pesca, acuicultura y bosques) juegan un papel muy importante en relación con estas contribuciones, tanto en materia de mitigación como de adaptación. Esto es una señal clara de que estos sectores son clave en la respuesta al cambio climático.

    El 94% de los países ha incluido estos sectores en sus contribuciones de mitigación y/o adaptación, con especial énfasis por parte de los países menos adelantados en el papel que la agricultura y los bosques juegan en la lucha contra el cambio climático. Muchos países también han destacado la importancia de estos sectores en el desarrollo económico.

    La agricultura y el Uso de la Tierra, Cambio de Uso de la Tierra y Selvicultura (LULUCF, por sus siglas en inglés) están entre los sectores más referenciados en las contribuciones de mitigación de los países (77%), tanto si éstos están basados en objetivos como en los basados en acciones, solamente por detrás del sector Energía. REDD+ forma parte de estas referencias, como parte de LULUCF.

    En cuanto a la adaptación, estos sectores son prioritarios en este ámbito. De los 130 países que han presentado contribución en adaptación, el 95% se refiere a los cultivos y la ganadería, y el 87% se refiere al sector forestal.

    Obligaciones de Información

    La Convención establece una serie de obligaciones de información para todas las Partes, pero diferencia entre países desarrollados, países en desarrollo y países menos desarrollados y pequeños estados insulares. Además, el Protocolo de Kioto establece obligaciones adicionales.

    España, como país Anexo I de la Convención y Parte del Protocolo tiene las siguientes obligaciones de información:

    Inventarios Nacionales

    El Inventario Nacional de gases de efecto invernadero (GEI) se presenta anualmente e incluye las emisiones antropogénicas por fuentes y la absorción por sumideros de los GEI, utilizando metodologías comparables aprobadas por la Conferencia de las Partes, así como de las proyecciones.

    En los siguientes enlaces se puede consultar la información relativa al inventario español:

    Sistema Español de Inventario

    CMNUCC: Notificación Inventarios Nacionales

    Comunicaciones Nacionales

    Las Comunicaciones Nacionales se presentan, aproximadamente, cada cuatro años y compilan la información más relevante del país sobre las circunstancias nacionales, la evolución de las emisiones de GEI, las políticas y medidas puestas en marcha para la reducción de las mismas, las proyecciones, la evaluación de la vulnerabilidad y políticas de adaptación, el apoyo financiero y de transferencia de tecnología en materia de cambio climático a países en desarrollo, y las actividades de educación, formación y sensibilización del público.

    La Sexta Comunicación Nacional de España se presentó a la Secretaria de la CMNUCC con fecha 1 de enero de 2014 y se puede consultar en el siguiente enlace:

    CMNUCC: Comunicaciones Nacionales

    Informes Bienales

    Los Informes Bienales se presentan cada dos años. Se trata de un documento más resumido que la Comunicación Nacional y compila información en formato tabular y texto sobre emisiones, tendencias, objetivos, proyecciones, medidas, y el apoyo financiero, de transferencia de tecnología y de capacitación a países en desarrollo.

    El Segundo Informe Bienal de España se presentó a la Secretaria de la CMNUCC con fecha 1 de enero de 2016 y se puede consultar en el siguiente enlace:

    CMNUCC: Informes Bienales

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