Gestión de residuos radiactivos

Infraestructura

España dispone de una notable infraestructura para llevar a cabo una gestión segura y eficaz de los residuos radiactivos desde los puntos de vista:

  • Técnico: experiencia acumulada y tecnologías disponibles, operativas en diversos campos. Estrategias y acciones a desarrollar, recogidas en el Plan General de Residuos Radiactivos, revisadas anualmente por ENRESA y aprobadas periódicamente por el Gobierno.
  • Económico-Financiero: generación anticipada de fondos que permiten financiar los costes de la gestión de los residuos radiactivos.
  • Administrativo: organización apoyada en el desarrollo legislativo, acorde con la evolución de la regulación internacional.

Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA)

El artículo 38 bis de la Ley 25/1964, de 29 de abril, sobre energía nuclear, dispone que la gestión de residuos radiactivos, incluido el combustible nuclear gastado y el desmantelamiento y clausura de instalaciones nucleares, constituye un servicio público esencial que, de acuerdo con el artículo 128.2 de la Constitución Española, se reserva a la titularidad del Estado. Este servicio está gestionado por la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A., S.M.E. (ENRESA), de acuerdo con el Plan General de Residuos Radiactivos aprobado por el Gobierno.

ENRESA fue creada en 1984 y sus funciones están reguladas en el Real Decreto 102/2014, de 21 de febrero, para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y los residuos radiactivos.

Gestión de residuos de baja y media actividad

Entre los países que tienen implantadas soluciones de carácter definitivo, la práctica totalidad ha adoptado lo que se conoce como “almacenamiento cerca de la superficie”, que puede ser:

  • a) los almacenes en superficie (España, EE.UU. Reino Unido, Francia, etc).
  • b) los almacenes en galerías subterráneas realizadas a unas decenas de metros de profundidad (Suecia, Finlandia).

Instalación  Konrad

 

Alemania: antigua mina Konrad (baja Sajonia). La licencia para la construcción de un almacén de residuos se presentó en 1982, fue aprobada 20 años después e inmediatamente recurrida. En 2006 se confirmó la licencia. Se espera que inicie su operación en 2027, con una capacidad total de 300.000 m3.

Instalación Francia

 

Francia: posee dos centros de almacenamiento definitivo: L’Aube en Soulaines (con capacidad para 1 millón m3 de residuos de baja actividad y vida corta), y el centro de Morvilliers (con capacidad de 0,65 millones de m3 de residuos de muy baja actividad).

Instalación Escocia

 

Reino Unido: Los residuos de baja actividad, tras su acondicionamiento, se envían a Drigg en Cumbria, donde se depositan en zanjas de hormigón que una vez llenas, se cubren con hormigón y tierra. Hay otro centro de almacenamiento final en Dounreay, Escocia, propiedad de UKAEA, cuya capacidad de almacenamiento ya está cubierta y se está evaluando su ampliación.

Suecia: El almacenamiento final para los residuos de baja y media actividad procedentes de las centrales, denominado SFR1, y situado junto a la CN de Forsmark, está en operación desde 1988 y es propiedad de SKB. Está situado debajo del mar Báltico y cubierto por unos 60 m de roca. Tiene capacidad, ampliable, para 63.000 m3. Para los residuos procedentes del desmantelamiento está previsto construir un almacén final (SFR3) junto al actual SFR1.

Instalación Suecia

Gestión del combustible gastado y residuos de alta actividad:

Tras su almacenamiento en la piscina de combustible gastado de las centrales nucleares, éste puede ser almacenado temporalmente en una instalación de almacenamiento centralizada o individualizada, hasta la determinación de su destino final.

Esquema temporal

Este destino final puede ser:

  • Almacenamiento definitivo en un Almacén Geológico Profundo (AGP, ciclo abierto), en cuyo caso es tratado como un residuo de alta actividad.
  • Envío a una planta de reproceso (ciclo cerrado) con lo que se considera un recurso potencialmente útil al poder aprovecharse la energía del uranio y del plutonio. El reprocesado da lugar a unos residuos de alta actividad que hay que gestionar como tales.
  • El desarrollo de tecnologías sobre separación y transmutación podría conducir a una disminución significativa de la actividad y volumen de los residuos a almacenar.