Este territorio ha sufrido acusadamente las crisis de la ganadería y la minería, dos de sus sectores económicos principales en épocas pasadas, lo que sin duda condujo a que su población más joven buscase un futuro más alentador en otras zonas de la Región. No obstante, el nivel de poblamiento de esta Reserva asegura la existencia de una población suficiente para permitir el ejercicio de políticas de desarrollo sostenible.
La ganadería de vacuno de orientación cárnica constituye la principal actividad agraria en este territorio. En primavera el ganado es trasladado al monte, donde permanece hasta septiembre u octubre. El descenso hacia las zonas bajas se produce de forma gradual con la llegada del invierno, aprovechando el rebrote durante la "bajada". Esta práctica aporta indudables beneficios al espacio montano.
La raza explotada es la denominada Asturiana de los Valles, de carácter autóctono, muy bien adaptada al terreno y de excepcional calidad cárnica, alcanzando más del 90% de la cabaña ganadera de bovino censada.
Actualmente, el sector servicios es el que ocupa a la mayor parte de la población activa.
Actividad industrial
Los concejos del Parque se vieron favorecidos económicamente a lo largo del siglo XX por la presencia de ricos yacimientos de carbón y hierro que propiciaron cierta actividad industrial. Tras la reconversión del sector en los años ochenta, la ganadería extensiva de aptitud cárnica y el desarrollo del sector turístico se presentaron como las principales esperanzas de futuro.