Los bifenilos policlorados (PCB) son una familia de compuestos orgánicos clorados formados por dos anillos bencénicos con distinto grado de cloración. Se produjeron industrialmente desde los años 1930 debido a sus excelentes propiedades dieléctricas, estabilidad química y resistencia a altas temperaturas, lo que los hizo muy útiles como fluidos aislantes y refrigerantes en transformadores, condensadores y otros equipos eléctricos, así como en algunos aceites hidráulicos y materiales plásticos.
No obstante, los PCB están clasificados como contaminantes orgánicos persistentes (COP) debido a su alta estabilidad química, baja biodegradabilidad y capacidad de bioacumulación. Debido a ello, su producción y uso fueron prohibidos en la Unión Europea a finales del siglo XX, pero aún pueden encontrarse en equipos y materiales fabricados antes de esa fecha, especialmente en el sector de la energía eléctrica.
¿Cuándo se considera que un residuo tiene o contiene PCB?
Se consideran residuos con PCB aquellos cuya concentración de PCB es superior a 0,005 % en peso (50 ppm), tales como lubricantes y aceites dieléctricos, transformadores eléctricos, resistencias, inductores, condensadores, etc.
Asimismo, se considera que un aparato puede contener PCB cuando por razones de fabricación, utilización o mantenimiento puede derivarse tal circunstancia, salvo que por su historial se deduzca lo contrario o se acredite que su concentración es inferior a 0,005 % en peso de PCB.
¿Dónde se generan?
La fabricación y el uso de estos compuestos está prohibido desde hace décadas, pero aún se encuentran en numerosos equipos y materiales fabricados antes de su prohibición, como en transformadores, condensadores, inductores, etc. También lo podemos encontrar como contaminante en trazas no intencionales en diversos productos industriales (pigmentos, etc.).