Sistemas de tratamiento

    4. CONSEJOS GENERALES PARA EL DISEÑO INSTALACIONES

    1. Optimización de la ubicación y escala de las instalaciones

    Con la finalidad de determinar el número, la escala y la ubicación óptimos de las instalaciones de tratamiento y disposición de residuos, y reducir a su vez el impacto del transporte de residuos, se deben tener en cuenta los siguientes criterios:

    • La planificación de la gestión de residuos, que ha de tener en cuenta el principio de jerarquía.
    • La integración de los principios de proximidad, autosuficiencia, equidad territorial y cohesión social.
    • Las necesidades o posibilidades de introducción de instalaciones de transferencia intermedias.
    • Los análisis de la estructura territorial y geográfica, y de las redes de transporte disponibles.
    • Los análisis del ciclo de vida de la logística de transporte y los análisis sobre los focos de producción de residuos, según los niveles de generación y los objetivos reales de gestión previstos.

    2. Optimización del diseño de las instalaciones

    Las instalaciones de tratamiento deben cumplir los siguientes criterios de diseño:

    • Adecuación y Flexibilidad. Adecuación de las infraestructuras y su escala en función de unos objetivos de gestión ambiciosos pero realistas (partiendo de un análisis exhaustivo de generación y recogida separada presente y futura) y, flexibilidad y adaptación a la evolución de las recogidas según la temporalidad de los objetivos previstos y las nuevas tecnologías.  Algunos elementos que introducen dicha flexibilidad son tales como la concepción modular de las líneas e instalaciones y la reserva de espacio en la instalación para reubicar o incorporar nuevos elementos en función las necesidades y resultados de la gestión de residuos.
    • Fiabilidad. Se aconseja introducir procesos y tecnologías fiables y suficientemente probadas. Las experiencias conocidas deberían ser satisfactorias y comparables en cuanto a proceso, tipo de residuos y con capacidades de tratamiento que sean compatibles. Es muy importante adaptar la tecnología a la composición y características (estas dependen de la climatología, hábitos de consumo, resultados de gestión, etc.) de los residuos a tratar en cada caso. De forma complementaria, el fomento de la tecnología nacional aumenta, en primer lugar, la capacidad de investigación y desarrollo científico en nuestro país, además de racionalizar precios y mejorar resultados por adaptación a las características específicas de nuestros parámetros de gestión y por proximidad con los proveedores.
    • Máxima recuperación. Los procesos de tratamiento deben incorporar las técnicas de separación y recuperación de materiales y asegurar de este modo la máxima cantidad y calidad de materiales recuperados y potencialmente reciclables en función de la aceptación que tiene el mercado para este tipo de materiales. Recordar que los materiales procedentes de la recogida separada son de mayor calidad y garantizan una mayor eficiencia de recuperación en las instalaciones.
    • Calidad de los materiales recuperados. La calidad de los materiales recuperados debe ser conforme a los estándares fijados por los diferentes agentes (Ecoembes, Ecovidrio, recicladores, etc.). Las calidades del compost o del bioestabilizado tienen que cumplir unos requisitos acordes con la legislación vigente (Real Decreto 824/2005, de 8 de julio, sobre productos fertilizantes).
    • Mínimo rechazo. Se debe reducir al mínimo posible los rechazos generados. Estos deberían contener la menor cantidad posible de materiales fácilmente biodegradables y de productos valorizables.
    • Mínimo impacto ambiental. Se recomienda utilizar las Mejores Tecnologías Disponibles (MTD) para minimizar los posibles impactos producidos por olores, emisión de contaminantes, la propagación de ruidos, la aparición de insectos y las molestias en el entorno, siempre cumpliendo la legislación vigente para cada uno de estos vectores ambientales. Es preciso maximizar la recuperación y reciclaje de las aguas residuales y pluviales, minimizando el aporte de agua exterior. En función de la ubicación y tipo de instalación, es necesario contemplar un máximo confinamiento de las operaciones en naves cerradas y recintos estancos y mantenidos en depresión para evitar la salida de olores, y un tratamiento adecuado de los aires aspirados y de proceso con la finalidad de reducir al máximo el impacto producido por los olores propios de este tipo de procesos.
    • Máximas condiciones de salud e higiene laboral. Las condiciones de trabajo deben asegurar la ausencia de riesgos por agentes biológicos sobre los operarios, minimizar los riesgos para los operadores, adecuar los puestos de selección a las mejores condiciones de seguridad e higiene en el trabajo y evitar la propagación de olores, ruidos y molestias en las zonas con presencia de operarios. 
    • Máxima automatización. Es aconsejable, siempre en función de la escala de las instalaciones, un nivel máximo de automatización (de modo que se minimice la manipulación humana ) cuando se crea conveniente según criterios técnicos.
    • Adecuación de los costes de explotación. Los costes de explotación deberían ser lo más reducidos posible conforme a las características de los procesos.
    • Máximo rendimiento energético. Se optimizará el rendimiento de las instalaciones de generación de energía que se implanten de manara que se estudien las posibilidades de aprovechamiento colaterales relacionadas con los flujos energéticos de tratamiento de residuos (uso de calor residual, biogás, etc.). En el caso de los procesos de incineración se dará cumplimiento a la fórmula de eficiencia energética que introduce la Ley 22/2011, de residuos y suelos contaminados con el fin de que el tratamiento pueda considerarse como valorización energética y no eliminación.

    3. Optimización de la gestión de las instalaciones

     Algunos aspectos a considerar para optimizar la gestión de las instalaciones son:

    • Fomento de la organización territorial en materia de gestión de residuos para impulsar el trabajo en red y la generación de sinergias entre instalaciones.
    • Desarrollo de programas de formación y capacitación de gestores y técnicos.
    • Creación de una red de cooperación y conocimiento para gestores de plantas, en colaboración y coordinación con el resto de gestores y técnicos, para optimizar el ciclo recogida-tratamiento.
    • Cogestión de flujos residuales provenientes otras fuentes, especialmente para los flujos de fracciones biodegradables.
    • Promoción de la incorporación de tecnología propia en las plantas de tratamiento de residuos. Es necesario alentar la innovación local de procesos, métodos y tecnologías, para lograr un manejo integral de los residuos, que sea próxima y económicamente factible. 
    • Adopción de reglamentos de entrada a instalaciones de tratamiento, que regulen el nivel máximo de impropios de los residuos admitidos en el tratamiento.
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