Ruido submarino

Ruido submarino

El ruido submarino junto con las basuras marinas constituye uno de las presiones más importantes con efectos potenciales sobre la biodiversidad marina. Existe evidencia científica de que el ruido generado por las actividades humanas en el mar (ej. navegación, construcción de infraestructuras, campañas sísmicas) causa efectos negativos sobre la fauna marina. La mayoría de estudios hasta la fecha se han centrado en los mamíferos marinos, observándose que el ruido submarino puede producir daños directos a tejidos y sistemas corporales (debido a aeroembolismos) y daños indirectos como la interrupción en la comunicación acústica entre ejemplares, afección a la capacidad de detección de predadores u otros peligros, alteraciones en los patrones de buceo y natación o incremento en la tasa de respiración. Aunque un menor número de estudios existe para otros grupos de fauna marina, estos indican que el ruido submarino causa también impactos sobre peces (ej. barotrauma, cambios en comportamiento), invertebrados (ej. daño tisular, aumento de la mortalidad) o reptiles (ej. cambios de comportamiento). Finalmente, existe evidencia científica reciente de que el ruido submarino puede dar lugar también a alteraciones en especies de flora marina (en raíces y procesos nutricionales) como Posidonia oceanica

El ruido submarino en las estrategias marinas

La Ley 41/2010, de 29 de diciembre, de protección del medio marino, que traspone la Directiva 2008/56/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 17 de junio de 2008 por la que se establece un marco de acción comunitaria para la política del medio marino (Directiva Marco sobre la Estrategia Marina) incluye el ruido submarino entre los 11 descriptores del buen estado ambiental del medio marino. Lo anterior supone que la introducción de ruido submarino en cada demarcación marina debe situarse en niveles que no afecten de manera adversa al medio marino, en relación a:

  • La distribución temporal y espacial de los ruidos impulsivos de baja y media frecuencia
  • La evolución del nivel de ruido continuo de baja frecuencia

Las Estrategias Marinas españolas incluyen una evaluación inicial del medio marino, la definición del Buen Estado Ambiental y establecimiento de objetivos ambientales para su consecución, el diseño y puesta en marcha de programas de seguimiento y por último un programa de medidas que permita el cumplimiento de los objetivos ambientales establecidos para cada demarcación marina. Dentro de este programa de medidas se han llevado a cabo diferentes acciones.