Calendario natural: un año en la Sierra de Guadarrama

    Invierno

    • Ortiguera

    Ortiguera [L. Bravo Jarilla]

    Durante el mes de marzo comienzan los vuelos de la ortiguera (Aglais urticae) en la Sierra de Guadarrama. Son mariposas medianas, de 4 a 5 cm de envergadura, las hembras miden medio centímetro más que los machos.

    Tiene dos áreas de distribución claramente diferenciadas con características ecológicas diferentes. Por un lado encontramos poblaciones asociadas a los bosques de ribera, que viven ligadas a formaciones de sauces, fresnos y zarzas. Y por otro lado, encontramos también numerosos ejemplares por encima del límite del pinar de pino silvestre a más de 1700 metros de altura. Estas últimas prefieren zonas abiertas, pastizales y canchales, preferiblemente en las proximidades de fuentes donde crecen ortigas.

    Las hembras depositan entre 150 y 250 huevos que eclosionan a las dos semanas. Las pequeñas orugas son negras, portan numerosas espinas, y suelen vivir agrupadas en pequeños nidos sedosos quedando así protegidas de parásitos y predadores. En esta etapa se alimentan de ortigas (Urtica dioica, U. urens). Tras 40 o 45 días de alimentarse, sale del nido y forma una crisálida colgada boca abajo de su planta nutricia o de plantas próximas. Tras emerger, el adulto se aparea y la nueva generación se desarrollará durante la primavera y verano, hibernando como adulto para reproducirse en la primavera siguiente.

    • Pico picapinos

    Pico picapinos [Luis Bravo Jarilla]

    Durante el mes de febrero, ya se puede escuchar en los pinares de pino silvestre el tamborileo del pico picapinos (Dendrocopos major). Este golpeteo sobre los troncos de los pinos lo realizan con su potente pico para marcar el territorio y para atraer la atención de las hembras. Los tamborileos de reclamo se distinguen de los alimentarios o taladradores, porque en los primeros los golpes son muy rápidos y consecutivos; no en vano, el picapinos es el pájaro carpintero que más rápidamente tamborilea. Con el pico también agujerea todo tipo de arboles sobre los que hace su nido.

    El nido es un profundo túnel en la madera de algún árbol, que comienza a construir en mayo y se prolonga por un periodo de dos o tres semanas. La puesta suele realizarse a lo largo del mes de junio y consta de cuatro a siete huevos blancos, que son incubados durante 10-13 días por ambos progenitores.

    Se alimenta principalmente de insectos, sobre todo de sus larvas, que busca excavando con el pico en el interior de la madera o bajo las cortezas. En invierno también come piñones, bellotas y avellanas. Durante la época reproductiva puede llegar a alimentarse de huevos y pollos de otras aves forestales.

    • Milano negro

    Milano negro [J. M. Pérez  de Ayala]

    A mediados de marzo llegan los primeros milanos negros (Milvus migrans) de pasar el invierno en África. Esta rapaz es una de las más abundantes en la Sierra de Guadarrama desde este momento hasta finales de agosto, que es cuando regresa de nuevo a sus cuarteles de invierno.

    Se alimenta de una gran variedad presas de pequeño tamaño (conejos, peces, anfibios, insectos…) y de carroña, también visita con asiduidad los basureros. 

    Hace sus nidos, casi siempre, en zonas arboladas cercanas a masas de agua junto a otros congéneres de su misma especie, es decir, tiene un comportamiento gregario.

    Su principal amenaza es el uso ilegal de venenos y los  choques con tendidos eléctricos. Su coloración general es más oscura que la del milano real, que es más rojizo y su cola es menos ahorquillada, aunque son bastante similares de tamaño.

    • Aliso

    Aliso [A. Moreno y M.A. Montero Vaz]

    A mediados de Febrero, podemos ver muy cerca de los arroyos y ríos de la Sierra de Guadarrama a los alisos (Alnus glutinosa) cargados de pequeños racimos de flores masculinas de color rojizo.

    El aliso es un árbol que vive siempre en zonas con ambientes húmedos y bosques de ribera. Suele medir 20 ó 30 metros de altura y tiene las hojas redondeadas. Estas son caducas y permanecen verdes en las ramas hasta que se caen. La floración se produce antes de aparecer las hojas. Las flores masculinas, de 5 a 10 cm, son delgadas, cilíndricas y pendulares, de coloración rojiza. Las femeninas son más pequeñas (2 cm) y de color marrón oscuro a negro, duras y algo leñosas, guardando cierta similitud con los conos de las coníferas. Cuando las pequeñas semillas aladas son liberadas, los conos permanecen en el árbol, a menudo durante todo el invierno.

    Es un árbol que soporta muy bien las avenidas de los ríos, por lo que es muy interesante desde el punto de vista ecológico para estabilizar las zonas próximas a los cursos de agua. Aparece acompañando a sauces y fresnos en las zonas medias y bajas de la sierra, creando bosques en galería en muchos casos.

    La madera, al cortarla, cambia de color rápidamente pasando del amarillo al rojo anaranjado, por lo que en algunos sitios se le considera un árbol “embrujado”. Resiste muy bien el estar sumergida en agua, por eso antiguamente se empleaban sus troncos como cimientos en las construcciones de viviendas en lugares encharcados.

    Es un árbol que abona y enriquece los suelos donde vive, porque es capaz de fijar el nitrógeno atmosférico gracias a unas bacterias que viven en sus raíces. La decocción de su corteza es buena para reducir el colesterol y para curar enfermedades como la faringitis y las anginas.

    • Cigüeña blanca

    Cigüeña blanca [RECmountain]

    A finales de enero, se puede ver sobrevolando las partes bajas de la Sierra de Guadarrama a la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) que regresa de pasar el invierno en África, aunque en los últimos años hay bastantes ejemplares que no se marchan al finalizar el verano y se quedan, sobre todo, en zonas del sur peninsular.

    Es un ave muy relacionada con las actividades agrícolas y ganaderas del hombre, por lo que es frecuente verlas en dehesas, regadíos y cultivos de secano. Se alimenta preferentemente de grandes insectos, como escarabajos y saltamontes pero también come pequeños roedores, anfibios, culebras, pollos de otras aves y basura.

    Se comunican mediante el crotoreo que es un sonido que producen entrechocando las mandíbulas y es bastante parecido al de las castañuelas. También pueden emitir silbidos y una especie de maullido.

    Tienen un comportamiento gregario a la hora de buscar alimento y criar. Normalmente construyen el nido sobre un árbol, aunque es muy habitual verlos sobre construcciones humanas como iglesias, chimeneas, torretas eléctricas, etc. Los primeros en regresar en invierno son los machos y suelen elegir nidos antiguos de gran tamaño. También los pueden hacer nuevos y en este caso los dos sexos aportan material para su construcción, aunque el macho lo hace en mayor medida.

    La hembra pone de media cuatro huevos que son incubados principalmente por ella durante un mes, al cabo de este tiempo nacen los pollos. A los dos meses aproximadamente los pollos se han desarrollado completamente y son independientes a los tres meses.

    España, después de Polonia, es el segundo país con mayor número de parejas reproductoras.

    Según el folclore europeo, la cigüeña blanca es la responsable de entregar los bebes a los nuevos padres, esta leyenda se popularizó en el siglo XIX después de la publicación de un cuento de Christian Andersen titulado “Las Cigueñas”.

    • Cerceta común

    Cerceta común [J.L. Rodríguez]

    La cerceta común (Anas grecca) es un pato migrador muy abundante durante el invierno (en diciembre y enero), en los embalses de la Sierra de Guadarrama, sobre todo si en Europa se producen importantes olas de frío. 

    Los rasgos que le hacen inconfundible son su pequeño tamaño y el antifaz verde en los machos. Las hembras son de una tonalidad pardusca menos vistosas que los machos.

    Vive en zonas húmedas con abundante vegetación palustre. En el invierno su dieta es vegetariana y en primavera y verano se alimenta de pequeños invertebrados como insectos acuáticos, crustáceos y moluscos.

    Las hembras construyen sus nidos en pequeñas depresiones en el suelo, cerca del agua. La puesta suele ser de 8 a 11 huevos. Los pollos nacen a los 21 días aproximadamente y a las pocas horas ya abandonan el nido para alimentarse en compañía de su madre.

    Es una especie muy sensible a la presencia humana, sobre todo en la época reproductora, por lo que ciertas actividades de ocio al aire libre y el sobrepastoreo de ganado vacuno las pueden afectar y hacer que abandonen los lugares cría. La cerceta común está catalogada como una especie vulnerable en el libro rojo de especies amenazadas de España.

    • Águila Imperial Ibérica

    Águila Imperial Ibérica [V.García Canseco]

    En la Sierra de Guadarrama, entre los  meses de febrero y marzo, dependiendo de los años,  el águila imperial Ibérica (Aquila adalberti) comienza a realizar sus puestas, que oscilan entre uno y cuatro huevos, aunque normalmente solo son dos o tres. La eclosión se produce a finales de abril y los pollos permanecen en el nido dos meses y medio aproximadamente, iniciando posteriormente su periodo de dispersión en el que pueden recorrer grandes distancias. A veces se dan casos de cainismo entre los pollos si el alimento escasea. Alcanzan la madurez sexual a los tres o cuatro años y las primeras cópulas tienen lugar en enero.

    El nido está construido en un gran árbol en la sierra, generalmente es un pino. Lo realizan entre los dos miembros de la pareja, aunque la hembra tiene una implicación mayor.

    Es una rapaz de gran tamaño, el adulto es de tono general marrón muy oscuro, con hombros blanquecinos, y nuca y laterales de la cabeza pálidos. Su pico es muy poderoso. En vuelo destacan los hombros blancos y la base de la cola pálida sobre el resto del plumaje oscuro. El joven es pardo rojizo con las plumas del vuelo oscuras.

    La Sierra de Guadarrama constituye el núcleo situado más al norte de los tres que hay en la Península Ibérica (el meridional (Doñana), el central (Montes de Toledo, Tierra de Barros y Sierra Morena) y el septentrional-occidental (Sistema Central y sierras extremeñas).

    Esta especie vive en la Península Ibérica, principalmente en España, aunque se han observado individuos también en el norte de África.

    Se alimenta sobre todo de conejos pero también captura aves y reptiles, pudiendo consumir carroña en ocasiones. Para comunicarse emite unos “ladridos” que pueden confundirse con un cuervo.

    Está considerada como una especie en peligro de extinción. Sus principales amenazas son el uso de venenos de modo ilegal en cotos de caza, la electrocución por tendidos eléctricos y la disminución de las poblaciones de conejos. En los años setenta se tomaron las primeras medidas de protección y, poco a poco, se ha conseguido incrementar bastante la población en los últimos 40 años.

    • Trucha común

    Trucha común [J.L. Rodríguez]

    En febrero, la trucha común (Salmo trutta) acaba de realizar sus últimas puestas en la grava de los tramos altos de los ríos que nacen en la Sierra de Guadarrama, cuando la temperatura del agua oscila entre los 5 y 10 grados. La incubación de estos huevos dura más de cuarenta días y una vez nacidos los alevines alcanzaran la madurez sexual entre los dos y tres años.

    Es un pez de talla media que en España raramente alcanza los 60 cm y 10 kg de peso. La coloración es variable, se caracteriza por la presencia en sus costados de unas manchas negras y rojas redondeadas, que no se encuentran en la aleta caudal. La trucha común se halla presente en todas las cuencas de la Sierra de Guadarrama siendo la especie representante típica de las zonas medias y altas de la Sierra, en aguas rápidas y frías.

    Se alimenta fundamentalmente de insectos y moluscos, aunque los adultos de gran tamaño pueden capturar también peces y anfibios.

    En nuestro país, vive en las cabeceras de casi todos los ríos peninsulares, faltando únicamente en algunos de la zona levantina, sur de España y cuenca del Guadiana. Algunas poblaciones atlánticas realizan migraciones al mar regresando al río para completar su ciclo reproductor.

    La especie está amenazada por la hibridación genética con ejemplares procedentes de repoblaciones, generalmente centroeuropeos. Lo que hace que pierda su pureza genética y, entre otras cosas, su capacidad de adaptación al medio. Para atajar este problema se están llevando a cabo planes para preservar el reservorio genético de esta especie y poder realizar repoblaciones de truchas autóctonas en los ríos que se considere necesario.

    • Buitre negro

    Buitre negro [García Canseco]

    Durante el mes de enero es posible ver los vuelos nupciales del buitre negro (Aegypius monachus) sobre la Sierra de Guadarrama. Posee un ciclo reproductor muy largo, que dura desde principios de año, cuando se inicia la época de celo, hasta finales de septiembre que concluye el periodo de estancia del pollo en el nido.

    Las parejas están unidas de por vida. Construyen el nido entre ambos con una gigantesca acumulación de palos, hojas frescas, lana y otros materiales, y puede llegar a medir cuatro metros de diámetro por tres metros de altura y pesar varios cientos de kilos. En tales plataformas la hembra deposita, en febrero o marzo, un solo huevo, que será incubado por ambos progenitores durante 50-55 días. El pollo nace, generalmente, en abril o mayo y es atendido por los dos adultos durante un largo periodo de tiempo, ya que habitualmente permanece en el nido hasta el final del verano, si bien los lazos familiares suelen mantenerse un par de meses más, hasta bien entrado el otoño. Es una especie relativamente colonial a la hora de reproducirse, pero con los nidos bastante separados entre ellos. Los jóvenes posteriormente se dispersan y pueden llegar a zonas bastante alejadas de su área de nacimiento.

    Esta rapaz es la más grande de Europa (con casi tres metros de envergadura alar) y una de las aves más voluminosas de las que existen en el planeta. Se distingue por tener una coloración oscura muy uniforme. Los jóvenes son más negros que los adultos. Vive principalmente en bosques de tipo mediterráneo, encinares, alcornocales y pinares. Se alimenta de carroña, pero también de pequeños animales que puede buscar volando muy bajo entre los árboles. El conejo, es su presa favorita, sobre todo cuando muere masivamente por causa de las epidemias que diezman sus poblaciones.

    La población de buitre negro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama constituye la mayor colonia nidificante del centro peninsular y un núcleo importante para la conservación de la especie. A pesar de su recuperación, en las últimas décadas es un ave aún amenazada. En la Comunidad de Madrid está considerada como una especie en peligro de extinción y vulnerable a nivel nacional.

    • Carbonero garrapinos

    carbonero garrapinos [F.Cámara]

    Al final de invierno, cuando la primavera se aproxima, una de las aves que primero comienza a cantar en nuestros bosques de la sierra de Guadarrama es el pequeño carbonero garrapinos (Periparus ater). Su canto es un repetitivo (tit-tui) que permite localizarlo en las partes altas de los árboles. De este modo, intenta buscar pareja y marcar su territorio. Se empareja en invierno durante los meses de enero y febrero y comienza a reproducirse en marzo. Puede criar dos veces al año, dependiendo de la abundancia de comida. Hace sus nidos en oquedades naturales o artificiales, tanto en troncos como bajo raíces, en taludes o en los agujeros de un muro. La hembra, con la colaboración del macho, construye un nido en forma de taza con una espesa capa de musgo entremezclada con telas de araña y tapizado con pelo animal y restos de plantas y plumas. La hembra pone e incuba entre cinco y diez huevos. Los pollos se independizan aproximadamente un mes y medio después.

    Vive sobre todo en pinares, ya sean naturales o de repoblación. Se alimenta de insectos y arañas que busca en las ramas altas de los pinos durante todo el año, y en invierno completa su dieta con piñones. Durante la búsqueda de alimento llega a realizar auténticas acrobacias, muchas veces quedando colgado boca abajo o realizando cortos vuelos  cernidos. Suele tener pequeñas despensas en lugares escondidos donde va guardando alimentos para cuando lleguen períodos desfavorables.

    • Corzo

    Corzo [F.Cámara] en la nieve

    En Febrero, cuando caen copiosas nevadas en la Sierra de Guadarrama, los corzos (Capreolus capreolus) descienden a cotas más bajas en busca de comida. Viven en todo tipo de bosques. Su alimento fundamental es el pasto y los brotes de árboles y arbustos, pero en esta época escasean. Es el cérvido más pequeño de todos los que habitan en la Península Ibérica. Suele pesar unos 25 Kg. siendo más grandes los machos que las hembras. Carecen de cola y tienen los cuartos traseros más levantados que los delanteros, lo que les confiere un aspecto grácil al andar. Los machos, en invierno, no tienen cuernos. Viven en  grupos  familiares  formados por la madre con sus crías y, ocasionalmente, un macho. Es, por tanto, muy común la presencia de animales solitarios, sobre todo de machos o de jóvenes errantes. Las crías abandonan el núcleo familiar a partir de los seis meses.

    En el centro peninsular el celo comienza a mediados de junio y finaliza a mediados de septiembre. En este momento es frecuente escuchar el “ladrido” de los machos. Las hembras  paren en Abril o en Mayo, por lo que tienen las crías antes que en otros lugares de la península. La razón del retraso entre el celo y los partos se debe a un fenómeno denominado diapausa embrionaria o implantación retardada. A los quince días de la cubrición, el desarrollo de la gestación se ralentiza varios meses. Alrededor del mes de enero comienza la gestación en términos normales para que los nuevos corzos nazcan en primavera. Con esto, las corzas evitan que los corcinos lleguen al mundo en los meses de invierno, que es lo que le correspondería a una especie del tamaño de un corzo.

    • Jabalí

    Jabalí en la nieve [O. Alamany]

    Cuando llega el invierno a la Sierra de Guadarrama los jabalíes (Sus scrofa) buscan comida incluso debajo de la nieve, dejando a su paso numerosos surcos (hozaduras) que realizan con el hocico. Las huellas son muy características, con dos pezuñas principales y, detrás, otras dos secundarias más pequeñas; sus excrementos son cilíndricos negruzcos y recuerdan a una morcilla de 4-5 cm. de diámetro que al secarse se va disgregando.

    Es una especie omnívora que se alimenta de frutos (bellotas, castañas, hayucos…) hongos, raíces, pequeños mamíferos, anfibios, reptiles, carroña, etc.  Sabremos que en un determinado lugar hay jabalíes por la presencia de sus huellas y rastros, ya que por su conducta esquiva y sus hábitos nocturnos y crepusculares no es fácil observarlos. Durante el día permanecen ocultos en unos encames que ellos mismos excavan en lugares con abundante vegetación arbustiva. El agua juega un papel determinante en la elección del hábitat, pues la necesita tanto para beber como para tomar baños de barro con los que librarse de los parásitos. 

    Los machos tienen los colmillos más desarrollados que las hembras y son de mayor tamaño, pudiendo pesar algunos ejemplares más de cien kilos. Se agrupan en piaras formadas por una o varias hembras y su descendencia. Los machos adultos tienen tendencia a ser solitarios. El celo se produce entre los meses de octubre y enero, aunque tiene una incidencia máxima en noviembre. Puede estar precedido de violentas luchas entre los machos. Las crías recién nacidas, llamadas rayones por tener el cuerpo cubierto de unas bandas claras y oscuras, son capaces de ver y están bien recubiertas de pelaje. Permanecen durante una semana en el encame y después siguen a su madre. Alcanzan la madurez sexual a los dos años.

    Actualmente, el jabalí es una especie en expansión.

    • Cormorán grande

    El cormorán grande [M.A. de la Cruz Alemán]

    Cuando comienza el invierno en la Sierra de Guadarrama, se puede observar en muchos de nuestros ríos y embalses la llegada de los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo). Les gusta vivir en aguas abiertas, tanto costeras como interiores. La especie ha experimentado un gran crecimiento a partir de los años 80.

    Es un ave de tamaño grande, que puede alcanzar hasta un metro de altura, y 1,60 de envergadura alar. Presenta un plumaje de coloración negruzca, salvo la garganta que es de color blanquecino, y tiene un cuello largo y un pico gris prominente.

    Su alimento habitual son los peces, a los que atrapa buceando. Después de realizar sus capturas es fácil verlos posados sobre rocas o árboles cercanos a los cursos de agua con las alas extendidas para secar su plumaje. Vive en colonias en las que puede reutilizar el mismo nido año tras año. Su puesta suele ser de tres a cuatro huevos. Cuando nacen los pollos son alimentados por sus dos progenitores, y alcanzan la independencia de sus padres a los 50 días y la madurez sexual a los cuatro o cinco años.

    Es una especie en expansión que no presenta muchos problemas de conservación, si exceptuamos algunos episodios puntuales de caza furtiva.

    • Muérdago

    Muérdago [A.Moreno]

    En diciembre, en las partes bajas de los pinares de la Sierra de Guadarrama empiezan a madurar los frutos del muérdago (Viscum album austriacum).

    El muérdago es una planta semiparásita porque puede realizar la fotosíntesis (para ello se sitúa preferentemente en ramas donde llega la luz) y, por lo tanto, producir sus propios azúcares. Pero necesita obtener de los pinos agua y sustancias minerales, por lo que conecta sus vasos a los del árbol por los que circula la savia. Una vez se ha fijado sobre la rama, se produce enseguida una disminución de diámetro a partir del punto de fijación. Si un pino está parasitado por varias plantas de muérdago pueden debilitar al árbol, llegando incluso a provocar su muerte si está fuertemente parasitado.

    El nombre científico “viscum” hace referencia a la sustancia pegajosa y viscosa del interior de sus frutos. Estos son tóxicos para el ser humano, pero no para algunos animales.

    El muérdago es dispersado en el pinar por las aves, sobre todo por el zorzal charlo (Turdus viscivorus) que se alimenta de sus semillas, de ahí le viene su nombre científico “viscivorus” “el que come  muérdago”. En la cultura celta era una planta sagrada pues nunca tocaba el suelo, lo llamaban “arbusto de luna”. Era considerada como una planta protectora, por lo que se colgaba en las ventanas y en las puertas de las casas. En muchos países se utiliza como adorno navideño, junto con el acebo, por mantener ambas los frutos en invierno.

    El muérdago siempre se ha considerado una planta mágica que atraía la buena suerte, además de tener innumerables propiedades medicinales y mágicas. También se dice que si una chica se besa con su novio debajo de una de esas plantas se casará con él y ambos tendrán asegurada la fertilidad. De ahí que también se la conozca como la planta del beso.

    En cuanto a sus propiedades medicinales, hay un buen número de enfermedades que pueden ser curadas por el muérdago, el cáncer y el reumatismo son quizás las más destacadas, pero al ser una planta tóxica hay que manejarla siempre bajo prescripción médica.

    • La supervivencia de las aves en invierno en los bosques de la Sierra de Guadarrama

    Herrerillo capuchino [J.L.Rodríguez]

    Con la llegada del invierno, las cotas más altas de la Sierra de Guadarrama se cubren de nieve y las aves que viven en estos lugares durante el verano (acentores, collalbas, pechiazules y alondras) optan por desplazarse a zonas más bajas, a veces, bastante alejadas de las cumbres para poder sobrevivir. No obstante, las aves que habitan los distintos ecosistemas de la sierra van a comportarse de modos diferentes. Si durante estas fechas recorremos un pastizal de montaña más o menos alto, o un jaral, observaremos que el número de aves es extremadamente bajo.

    Si durante el invierno queremos contemplar un buen número de aves deberemos recorrer los bosques de la sierra (pinares, melojares y encinares), ya que son auténticas islas ornitológicas que logran retener durante esta época desfavorable una gran cantidad de aves debido a la diversidad  de recursos que ofrecen. Presentan temperaturas nocturnas más suaves, mejor insolación y mayor disponibilidad de alimento.

    El factor limitante más importante para la supervivencia de las aves en invierno es la disponibilidad de alimento. Las causas que las afectan negativamente a la hora de conseguir comida son: la baja productividad de los ecosistemas serranos durante el invierno, debido a que el frío paraliza el crecimiento y la actividad de plantas, insectos y otros pequeños animales; la menor accesibilidad al alimento, ya que la nieve cubre muchos de los recursos alimenticios existentes en el suelo, en los árboles y en el matorral, haciendo muy difícil su aprovechamiento; la disminución de las horas de luz con lo que se reduce el tiempo potencial de alimentación; y un ambiente frío que obliga a las aves a consumir más alimentos para mantener su actividad vital.

    A la vista de las dificultades que presenta el invierno para la supervivencia de las aves y teniendo en cuenta su capacidad de volar, parece que lo más sencillo sería abandonar la Sierra de Guadarrama para pasar el invierno en lugares más acogedores. Muchas de ellas optan por esta posibilidad pero otras buscan el modo de superar las adversidades adoptando curiosas estrategias como: almacenar comida, comportamiento que se ha observado en carboneros, herrerillos y trepadores azules. A principios del otoño es frecuente verlos en pinares y robledales escondiendo semillas en grietas de rocas entre los musgos y los líquenes. Estas despensas contribuyen en gran medida a la supervivencia de los individuos que las poseen.  

    Otras especies aumentan su actividad diaria, buscando comida sin cesar desde que amanece hasta que anochece, con lo que palian bastante la disminución de las horas de luz. O se agrupan en dormideros transfiriéndose calor corporal entre ellas, como ocurre con mitos y carboneros que se reúnen formando una “bolita” compuesta de varios individuos. O forman bandos interespecíficos para alimentarse y protegerse conjuntamente. Este comportamiento parece que supone una defensa ante los depredadores, como cárabos y gavilanes y es una ayuda a la hora de encontrar comida. Estos bandos suelen estar compuestos por carboneros, herrerillos, reyezuelos, agateadores, trepadores azules y mosquiteros comunes.

    • Avellano

    avellano [A.Moreno]

    El avellano (Corylus avellana) es un arbolillo de hasta seis metros de altura de hojas redondeadas y acorazonadas en la base. Su tronco suele presentar numerosas “varas” entre las que no se puede diferenciar el tronco principal.

    Florece en otoño, pero hasta que no llega el invierno sus flores no empiezan a abrirse, lo que sucede entre los meses de enero y abril. Posee flores masculinas y femeninas en el mismo árbol: las masculinas tienen forma de espiga y son muy visibles en las ramas que han crecido durante la primavera anterior; las flores femeninas son mucho más pequeñas y se encuentran en las axilas de las ramitas.

    Los frutos son las avellanas que maduran a principios del otoño. Son muy consumidos como frutos secos y muy apreciados en repostería. Las varas se emplean en cestería, tonelería y como guía de algunas plantas hortícolas. En la Sierra de Guadarrama crece sobre todo asociado a cursos de agua o en suelos frescos con abundante humedad, pudiendo llegar a veces a vivir hasta los 1.800 metros de altura.

    • Acebo

    Acebo [A.Moreno]

    El acebo (Ilex aquifolium) es un arbusto o árbol de hasta 15 metros de altura, que en la Sierra de Guadarrama aparece como especie acompañante de los pinares de pino silvestre (Pinus sylvestris) o de los melojares o rebollares (Quercus pyrenaica). Sin embargo, en el Valle de la Acebeda en los Montes de Valsain, o en la acebeda de Prádena, forma bosquetes donde es la especie mayoritaria.

    Vive en lugares frescos y sombríos, en ocasiones por encima de los 1800 metros de altura. Sus rasgos más característicos son sus frutos redondeados de color rojo al madurar y la posesión de unas hojas brillantes y espinosas, más abundantes en los ejemplares jóvenes, mientras que en los más viejos aparecen en las ramas de las partes bajas. Es una planta con sexos separados, es decir, hay acebos macho y acebos hembra, estos últimos son los que producen los frutos.

    Sus frutos maduran al final del otoño y permanecen mucho tiempo en el árbol (hasta bien entrado el invierno). Esto, desde el punto de vista ecológico, es muy importante para muchos animales porque es uno de los pocos alimentos que pueden encontrar durante el invierno en la sierra.

    Su madera es dura y compacta, muy apreciada en ebanistería pues se tiñe fácilmente de negro, por lo que se ha utilizado para imitar la madera de ébano. Se ha empleado también en la fabricación de mangos de herramientas agrícolas y de baquetas de algunos fusiles. De su corteza se extrae “la liga”, una especie de goma o pegamento que antiguamente se utilizaba para cazar pájaros, práctica hoy en día prohibida en toda España.

    En jardinería se utiliza mucho como planta ornamental y para formar setos, debido a que soporta muy bien la poda. Se ha utilizado como adorno navideño desde hace mucho tiempo, aunque es una especie protegida en algunas comunidades autónomas como Madrid, Baleares y Andalucía.

    • Pulga de la nieve

    Pulga de la nieve

    Paseando por los bosques de la sierra de Guadarrama después de una importante nevada, cuando la temperatura asciende unos pocos grados, en ocasiones podemos observar un curioso fenómeno que a primera vista nos recodará a una “mancha  de aceite” sobre la nieve o en el borde del camino. Estas curiosas “manchas” son la proliferación de multitud de pequeños insectos denominados pulgas de la nieve (Hypogastrura nivicola) que salen a alimentarse de restos vegetales en los fríos días de invierno.

    Este insecto pertenece al orden de los colémbolos, es color gris oscuro casi negro y mide unos pocos milímetros. Recientemente se ha hecho un curioso descubrimiento médico sobre las pulgas de nieve. Un grupo de científicos ha descubierto que estos pequeños animales producen una proteína para protegerse del frío. Esta proteína es capaz de disminuir el punto de congelación de su cuerpo en unos seis grados centígrados. Esto permitirá almacenar órganos para realizar trasplantes entre diferentes personas a temperaturas menores de las habituales, aumentando el tiempo transcurrido entre la extracción y el trasplante sin que se desencadenen daños asociados a la congelación.

    • Azafrán serrano

    Azafrán serrano [A.Moreno]

    Desde principios del mes de marzo ya podemos ver en la sierra el azafrán serrano (Crocus carpetanus). Esta bella planta bulbosa es la primera que aparece al final del invierno. Sus flores presentan variaciones de color, que van del lila al blanco. Puede llegar a florecer entre la nieve. Vive en praderas y lugares pedregosos siempre que sean soleados y en el suelo haya bastante humedad. Se distingue de otros azafranes serranos por su estigma blanquecino y sus hojas semicilíndricas con el haz plateado.

    La palabra crocus deriva del griego y significa hilo, en referencia a sus estambres. Sin embargo su nombre común, azafrán, proviene del árabe “safra” que significa amarillo, que es el color que da a las comidas su pariente cercano el azafrán (Crocus sativus), considerada la especia más cara del mundo.

    Esta planta se reproduce por semillas o sembrando algún fragmento de su bulbo. Vive principalmente en las Sierras de Guadarrama, Gredos y en la Cordillera Cantábrica, en alturas comprendidas entre los 1.200 y los 2.000 metros.

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