Las proliferaciones de medusas

    Proliferaciones de medusas. La documentación gráfica cedida amablemente por la Agencia Catalana del Agua, C. Carré, G. Muñoz, D. Diaz, J.M. Gili, I. Franco y F. Pagès

    Las medusas tienen períodos de aparición estacional. En las aguas españolas la época de máxima abundancia se sitúa entre el comienzo de la primavera y final del verano, permaneciendo el resto del año en la mayoría de las especies en forma de pólipo en el fondo o de huevos de resistencia en el plancton. Las medusas, al ser organismos planctotróficos, se concentran en zonas ricas en plancton que con frecuencia se encuentran cercanas al talud continental donde, además, se lleva a cabo su reproducción. La producción de medusas es muy variable, por lo que fluctúa mucho de un año a otro aunque en las especies mediterráneas suele coincidir con los inicios de la primavera. Asimismo, su presencia en las playas, así como su abundancia, depende de determinadas condiciones meteorológicas: lluvias, vientos, corrientes marinas, etc. En algunas ocasiones se forman "enjambres" que alcanzan concentraciones de decenas de ellas por m³.

    La presencia de grandes bancos de medusas que arriban a nuestras costas en verano no es un hecho aislado en el Mediterráneo ni en otros mares del mundo. Estos episodios han sido especialmente notorios durante los meses de verano. Tanto la proliferación de enjambres como su acercamiento a la costa parecen haber aumentado en los últimos años. Aunque las causas de estos aumentos están aún por confirmar, varios factores parecen estar interactuando en este sentido:

     

    • Climatología:  la disminución en el régimen invernal de lluvias y el aumento de la radiación solar parece estar relacionada con el aumento de medusas en la época estival en las playas. Este fenómeno favorece que en las aguas litorales se produzcan menos aportes de aguas dulces continentales, con lo que la diferencia de salinidades entre las aguas costeras y las de mar abierto -zonas de producción de las medusas- es menor, y, en consecuencia, su acercamiento a la costa por los vientos no se ve limitada por una menor densidad del agua que afectaría negativamente en su flotabilidad. Así, las proliferaciones de Pelagia noctiluca son conocidas en el Mediterráneo desde los años 80 y, al menos desde entonces, las proliferaciones de esta especie coinciden con las condiciones climatológicas apuntadas. Asimismo, los factores climáticos que influyan en el aumento de la temperatura costera serán causa indirecta del aumento de medusas; si el agua costera tiene una temperatura distinta a la de mar abierto, las corrientes superficiales encuentran grandes dificultades en arrastrar los enjambres de medusas hacia la costa, pero cuando presentan temperatura similar, son arrastradas en pocos días.
    • Contaminación por hidrocarburos: se ha observado como en las zonas donde se han producido vertidos de petróleo, se inician procesos de degradación de los hidrocarburos por bacterias que, a su vez, sirven de alimento a copépodos, principal alimento de las medusas. Así, en estas zonas se han detectado en años posteriores a los vertidos accidentales aumentos en las poblaciones de medusas con efectos medioambientales perjudiciales (como ejemplo, el vertido del Exxon Valdez en Alaska, donde las poblaciones de medusas se han incrementado exponencialmente desde entonces). Un efecto similar podría ser debido a los fenómenos de eutrofización costera característicos del Mar Adriático y el Mar Menor, donde los aportes de nutrientes orgánicos e inorgánicos han favorecido la desaparición de algunas especies pero no de las medusas.
    • Sobrepesca: es una de las causas más probables del incremento de las poblaciones de medusas pero no de que lleguen más frecuentemente a nuestras costas. Su efecto más inmediato es el drástico descenso de las poblaciones de peces. Dado que peces y medusas compiten por el mismo alimento del plancton (copépodos, larvas de crustáceos, etc.), la disminución de sus competidores favorece el desarrollo de las poblaciones de medusas. Este hecho se ha constatado en diversos lugares; como ejemplo, en el Mar de Bering donde, como consecuencia del colapso de sus pesquerías, las poblaciones de medusas del género Chrysaora se han incrementado hasta 10 veces sobre su población habitual. En los caladeros de Namibia una especie del mismo género ha incrementado su densidad en 15 años pasando de una relación de 10 peces por una medusa a tres medusas por un pez (cuya especie mayoritaria es la merluza). Asimismo, la sobrepesca y la utilización de técnicas de captura indiscriminada han provocado la disminución en el número de predadores naturales de las medusas, como es el caso de los túnidos y otras especies de peces migratorios además de las tortugas marinas, cuyo principal componente de su dieta es el plancton gelatinoso.

     

    La invasión de especies alóctonas es probablemente otro factor que puede causar un aumento en las poblaciones de medusas en los mares.

    Proliferaciones de medusas

    Las proliferaciones de medusas causan graves daños en el funcionamiento de los ecosistemas, pero a su vez también están teniendo importantes consecuencias sobre determinados sectores económicos, como son la pesca y el turismo. También hay que considerar sus efectos sanitarios ya que las picaduras que afectan a los bañistas en las playas pueden generar complicaciones de salud, en ocasiones de importancia.

    Gráfico de los daños a la pesca. La documentación gráfica utilizada en esta página ha sido cedida amablemente por la Agencia Catalana del Agua, C. Carré, G. Muñoz, D. Diaz, J.M. Gili, I. Franco y F. Pagès

    Daños a la pesca

     

    Las medusas tienen un impacto directo en el medio como depredadores al entrar en competencia directa por el alimento con especies de interés pesquero. Al competir con ventaja sobre el mismo recurso, disminuyen las posibilidades de supervivencia, especialmente para las larvas y juveniles de peces, que a su vez también son incluso depredadas por las propias medusas (algunas medusas son capaces de depredar 10 juveniles de peces por hora).

    En algunas zonas costeras (caladeros de Alaska, Namibia, Mar del Norte, etc.) las proliferaciones de medusas han llegado a incidir muy negativamente en las poblaciones de peces y, en consecuencia, en las pesquerías de la zona. Este efecto, sumado a las consecuencias de la sobrepesca, tiene un efecto multiplicador en la caída de los stocks pesqueros.

    Otro efecto detectado por los pescadores es la colmatación de sus redes en contacto con los enjambres de medusas que en ocasiones impiden que sean haladas, con la consiguiente pérdida del arte y su captura.

    Daños al turismo

     

    Con cierta frecuencia las costas del Mediterráneo se ven afectadas por la presencia de enjambres de medusas, transportadas hacia las playas y calas por los vientos y corrientes marinas. Su concentración en estas zonas, de carácter a menudo impredecible, puede afectar a un número importante de personas con la consiguiente demanda de asistencia sanitaria. Así, cada verano se cifra en varias decenas de miles las incidencias atendidas por los servicios de salvamento y socorrismo en las playas españolas.

    Cuando se detectan estos enjambres, las zonas previsiblemente afectadas son cerradas al baño para impedir picaduras. Estos episodios, que raras veces duran más de 48 horas, pueden tener una mayor repercusión por el eco informativo en los medios de comunicación, con el consiguiente efecto negativo para las economías turísticas locales. La falta de información adecuada sobre el fenómeno y las medidas a tomar a nivel de playa ha contribuido a sobredimensionar el problema entre el sector turístico.

    Proliferación de Velella velella – Jonathan Smith

    Las colonias de pólipos de Velella son arrastradas por los vientos. Si los vientos soplan hacia la costa, pueden llegar masivamente a las playas.

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