España contribuirá con 5 millones de euros a la Alianza Internacional para la Resiliencia frente a la Sequía, así lo ha comprometido en la COP17 de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), celebrada del 17 al 28 de agosto en Ulán Bator, bajo el lema «Restaurar la tierra, restaurar la esperanza».
España comprometió inicialmente 5 millones de euros para poner en marcha la IDRA y ha realizado una nueva aportación de otros 5 millones, anunciada a finales de 2025. Con ello, consolida su posición como uno de los principales impulsores políticos y financieros de la Alianza. Desde su creación, la IDRA se ha ampliado hasta contar con más de 78 miembros, entre países y organizaciones internacionales, científicas y de cooperación.
La conferencia aborda de forma conjunta la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía, con especial atención a la prevención, la resiliencia y la gestión sostenible de los ecosistemas. Impulsada por ambos países y presentada en la COP27 de 2022, la Alianza busca cambiar el enfoque tradicional de respuesta a las sequías, pasando de la emergencia a la anticipación, prevención, preparación y resiliencia a largo plazo.
La apuesta por la prevención responde a la creciente magnitud del problema. Según Naciones Unidas, 1.840 millones de personas sufren actualmente los efectos de la sequía, el 85 % en países de renta baja y media, mientras que la CNULD estima que la degradación de tierras, la desertificación y la sequía provocan pérdidas económicas de unos 878.000 millones de dólares al año. Además, en 2050, tres de cada cuatro personas podrían verse afectadas por la sequía.
Ante esta situación, la inversión en resiliencia y restauración de tierras se plantea también como una herramienta de desarrollo y prevención de riesgos, no solo ambiental. La CNULD estima que cada dólar invertido en restauración de tierras puede generar hasta ocho dólares en beneficios sociales, económicos y ambientales.
España defiende, por tanto, una gestión proactiva y preventiva de la sequía, basada en la anticipación de riesgos, el conocimiento científico, la restauración de ecosistemas, la innovación, la cooperación internacional y la movilización de financiación pública y privada, con el objetivo de reducir los costes sociales, económicos y ambientales de las sequías y evitar que los fenómenos climáticos extremos se conviertan en crisis humanitarias o económicas.
LANZAMIENTO DE LA FASE II DEL IDRO
España, en calidad de copresidencia de la IDRA, participó el día 25 de agosto en el lanzamiento de la segunda fase del Observatorio Internacional de Resiliencia frente a la Sequía (IDRO), el primer observatorio mundial dedicado a la resiliencia frente a la sequía y una iniciativa destinada a reforzar el conocimiento, la cooperación internacional y las herramientas de apoyo a la toma de decisiones para afrontar uno de los riesgos climáticos más graves y crecientes a nivel mundial.
Durante el evento, España destacó los avances logrados desde la puesta en marcha del observatorio y subrayó la importancia de fortalecer la resiliencia frente a unas sequías cada vez más frecuentes, intensas y extensas. El cambio climático, unido a la creciente presión sobre los recursos hídricos y los ecosistemas, está aumentando los riesgos para las comunidades, las economías y el medio ambiente en todo el mundo. En este contexto, España recordó que la resiliencia frente a la sequía constituye una prioridad estratégica tanto en el ámbito nacional como internacional.
Uno de los pilares fundamentales de la IDRA es el fortalecimiento del marco internacional de actuación frente a la sequía mediante la generación y difusión de conocimiento. En esta línea, la Alianza ha apoyado el desarrollo de IDRO en colaboración con la Secretaría de la CNULD, la Universidad de Yale y otros socios internacionales.
La primera fase del observatorio, una versión piloto presentada durante la COP16, nació con el objetivo de proporcionar a los responsables de la toma de decisiones información más sólida, herramientas prácticas y una base de conocimiento que facilitara la transición desde una gestión reactiva de las crisis hacia enfoques proactivos. La segunda fase, presentada hoy, marca la transición desde aquella versión piloto a una plataforma en línea plenamente operativa, que permite a los países ir más allá del simple seguimiento del riesgo de sequía para reforzar de manera efectiva su resiliencia.
ÍNDICE DE RESILIENCIA FRENTE A LA SEGUÍA (DRI): UNA NUEVA BASE PARA MEDIR LA RESILIENCIA
El núcleo de esta segunda fase es el primer Índice de Resiliencia frente a la Sequía (DRI, por sus siglas en inglés) del mundo, una herramienta que permite a los países evaluar su capacidad para anticiparse a la sequía, prepararse ante ella y adaptarse a sus efectos. El DRI identifica vulnerabilidades y ofrece una base objetiva sobre la que orientar políticas públicas e inversiones más eficaces, contribuyendo a que las decisiones en materia de sequía se apoyen en evidencia comparable entre países.
El observatorio incorpora además nuevas funcionalidades basadas en inteligencia artificial, que facilitan a responsables políticos, expertos técnicos y ciudadanía la interpretación de datos complejos y su traducción en conocimiento aplicable. La plataforma está ya abierta a la revisión de usuarios de todo el mundo, cuyas aportaciones permitirán seguir perfeccionando la herramienta. El trabajo se centrará ahora en colaborar con los países miembros de la IDRA para evaluar cómo el DRI puede orientar y mejorar sus procesos de toma de decisiones.