Del total censado, 1.711 linces fueron adultos o subadultos que presentaron una distribución de sexos equilibrada (824 machos y 791 hembras que pudieron ser sexadas). El número de hembras reproductoras o territoriales en 2025 ascendió a 542, que son 72 más que en 2024. Este número de hembras reproductoras se aproxima cada año más a las 750 que se considera como hito demográfico para considerar que el lince se encuentra en un estado de conservación favorable. El número de cachorros nacidos en 2025 llegó a 952, con una tasa de fecundidad de 1,75 calculada como el número de cachorros nacidos entre el número de hembras territoriales.
La población de lince continúa expandiéndose y su presencia se ha constatado hasta en 26 núcleos geográficos distintos. En 18 de dichos núcleos la especie se reprodujo en 2025. La tendencia de la población es positiva; en un período de 24 años, la población ha pasado de menos de 100 ejemplares censados en 2002 a 2.663 en 2025. Y en los últimos años el incremento es aún más destacable, puesto que en 2021 la población total era de 1.365 linces y cuatro años más tarde se ha añadido prácticamente el doble de individuos a la población ibérica, lo que supone una tasa de crecimiento anual del 24% en promedio.
Resulta importante reseñar que el aumento de la población de linces hace cada vez más difícil poder registrar e identificar individualmente a todos los ejemplares presentes en los distintos núcleos, por la gran cantidad de recursos logísticos y esfuerzo que requiere realizar un censo totalmente preciso y completo. Esto resulta especialmente destacable en las dos comunidades autónomas que acogen una mayor proporción de la población en España (Andalucía y Castilla-La Mancha). Es por ello que las cifras dadas para el censo de 2025 habrían de considerarse como un número mínimo de linces.
El informe técnico elaborado en el seno del grupo de trabajo del lince ibérico en España y Portugal, conformado por las administraciones ambientales competentes puede ser consultado en la página web del MITECO.
CONTINUACIÓN DEL ESFUERZO DE CONSERVACIÓN DEL LINCE Y DE LOS PROGRAMAS COORDINADOS
El crecimiento poblacional del lince ibérico en España y Portugal continúa siendo un ejemplo mundial de éxito de un programa de conservación de especies amenazadas. Gracias a los esfuerzos realizados tanto por las administraciones públicas competentes como por entidades sectoriales interesadas, propietarios y gestores de fincas privadas y sociedad en general, el lince avanza en su expansión territorial y numérica. Además, existe un continuado interés para recuperar su antigua distribución en España y son varias las administraciones autonómicas que desarrollan o plantean la ejecución de nuevos proyectos de reintroducción de la especie.
A pesar de las buenas perspectivas para el lince, aún existen factores de amenaza a los que hacer frente para asegurar el alcance de un favorable estado de conservación. Las tasas de mortalidad no natural registrada aún son preocupantes y en 2025 se detectaron 273 muertes de lince, de las que 212 (77,9%) fueron por atropello en infraestructuras viarias. Ello pone de manifiesto la importancia de avanzar en los trabajos de aplicación de la Estrategia de conservación del lince ibérico en España y Portugal, aprobada en 2024 por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, y de la Estrategia Española de Infraestructura Verde y de Conectividad y Restauración Ecológicas, para mejorar la desfragmentación de hábitats entre núcleos geográficos donde se asienta la especie en nuestro país.
Los trabajos de cría en cautividad y la reintroducción de lince ibérico están resultando esenciales para la recuperación del lince. En 2025 se cumplieron 20 años desde el inicio del programa coordinado ex situ. La cría en cautividad supone un esfuerzo económico muy importante para las administraciones que vienen sufragando este coste con medios propios, que son el ICNF de Portugal en el centro de cría de Silves, la Junta de Andalucía en el centro de La Olivilla (Jaén) y el Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN) del MITECO en los centros de Zarza de Granadilla (Cáceres) y El Acebuche (Huelva).
Desde que en 2011 comenzaran las primeras liberaciones al medio natural de individuos nacidos en cautividad, hasta 2025 se han reintroducido 424 ejemplares en distintas áreas que cuentan con condiciones ecológicas y socioambientales favorables para acoger linces ibéricos. A las áreas de reintroducción inicialmente seleccionadas para la liberación de linces en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal, se han incorporado en los últimos años nuevas zonas de reintroducción aprobadas por el grupo de trabajo del lince ibérico que coordina la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del MITECO. En 2025 fue Castilla y León la que inició los trabajos de liberación de linces en el Cerrato Palentino, y en 2026 se han reintroducido los primeros linces en el Valle del Ebro, en el área del río Huerva de la provincia de Zaragoza, en un proyecto liderado por el Gobierno de Aragón. En esta nueva fase de expansión geográfica, se plantea ampliar y consolidar la distribución del lince en nuevas áreas, tanto en nuevas comunidades autónomas, como en nuevos núcleos de Andalucía y Castilla-La Mancha, lo que contribuirá a reducir el riesgo de extinción del lince ibérico.