Tras cinco años de actuaciones coordinadas entre administraciones, organizaciones conservacionistas y comunidad científica, el proyecto LIFE Cerceta Pardilla concluye con, entre otros resultados, la restauración de más de 3.600 hectáreas de humedales y el reforzamiento de la población de la especie, catalogada en peligro crítico, hasta alcanzar las 172 hembras reproductoras con 1.427 pollos en el medio natural, la cifra más alta en dos décadas.
Además, se han identificado nuevas zonas de cría: nueve en Andalucía y cuatro en la Comunitat Valenciana. Destaca especialmente el caso de la Región de Murcia, donde la especie ha vuelto a reproducirse, por primera vez en 15 años, en dos de sus humedales.
Los resultados de este proyecto que coordina la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) se han presentado este martes en el Centro de Congresos Ciutat d’Elx (Alicante). El acto ha contado con la participación de la directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del MITECO, María Jesús Rodríguez de Sancho, que ha destacado que “el esfuerzo colectivo ha servido para obtener unos excelentes resultados para la recuperación de esta especie tan amenazada”.
Posteriormente, representantes de los gobiernos autonómicos de la Comunitat Valenciana, Andalucía y Región de Murcia, de la Confederación Hidrográfica del Segura y de las ONG socias del LIFE Cerceta Pardilla, SEO/BirdLife y ANSE han debatido sobre la importancia de la restauración de humedales y los logros conseguidos en la recuperación de la especie.
A continuación, los asistentes se han trasladado al Parque Natural de El Hondo (Elche) para visitar las fincas El Espigar y La Raja, adquiridas en el marco del proyecto, y en donde se han llevado a cabo actuaciones de mejora del hábitat de la cerceta pardilla.
RESTAURACIÓN DE HUMEDALES CLAVE
En ambas fincas, que suman una superficie de 141 hectáreas, se ha mejorado la gestión hídrica, naturalizado antiguas infraestructuras de riego y creado nuevos hábitats de nidificación para la especie. Además, se han adecuado para el uso público con cartelería informativa y la instalación de tres torres y un observatorio.
También ha sido clave la recuperación de 24 hectáreas en el Paraje Natural del Brazo del Este (Sevilla) y la restauración de dos meandros de este antiguo cauce del Guadalquivir, que han generado un total de 50 hectáreas ubicadas en zonas esenciales de refugio para la especie en los años con situación hídrica desfavorable en el Parque Nacional de Doñana.
En la Región de Murcia, la actuación en la Laguna y Rambla de las Moreras ha permitido la revegetación, el control del carrizal y el suministro de agua para garantizar las condiciones adecuadas durante la época reproductora.
El proyecto ha impulsado, además, innovaciones en la gestión del hábitat, como un sistema de vallados virtuales en el Brazo del Este. Mediante collares GPS en ganado vacuno de raza marismeña, se ha podido controlar su acceso a zonas específicas para gestionar el carrizal, abrir áreas inundadas y mejorar el hábitat disponible para la cerceta pardilla.
En el marco del proyecto se ha elaborado una guía de buenas prácticas para el manejo del hábitat de la cerceta pardilla, que servirá de base para futuras actuaciones de gestión de zonas húmedas que mantengan y atraigan a la especie.
MEJORA DEL CONOCIMIENTO Y REFUERZO POBLACIONAL
El proyecto ha ampliado de manera significativa el conocimiento científico sobre la especie, con un estudio genético realizado por la Estación Biológica de Doñana (CSIC) que ha servido para orientar el Programa de conservación ex situ destinado al refuerzo poblacional mediante cría en cautividad. Siguiendo las líneas del programa se han liberado 3.769 ejemplares en España y en enclaves estratégicos de Italia y Portugal. Este resultado supone multiplicar por tres el objetivo inicial previsto.
La cría en cautividad se ha realizado en los centros de referencia La Granja de El Saler y Santa Fez, gestionados por la Generalitat Valenciana; la Reserva Natural Concertada Cañada de los Pájaros, ubicada en Sevilla, y el Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico Jerez-Alberto Durán de Jerez de la Frontera.
Las liberaciones se han apoyado en la construcción de jaulones de aclimatación y la instalación de cajas nido en humedales clave, lo que ha favorecido tanto la supervivencia como el asentamiento reproductor.
Además, se ha realizado un programa de marcaje de individuos mediante emisores GPS/GSM y los datos obtenidos han sido analizados por la Universidad Miguel Hernández de Elche. El seguimiento de 164 ejemplares marcados durante el proyecto ha revelado patrones de movimiento entre España y el norte de África, diferencias en la supervivencia entre individuos silvestres y nacidos en cautividad, así como la identificación de más de 60 humedales utilizados por la especie. En paralelo, se han llevado a cabo cinco censos anuales coordinados en España y campañas de seguimiento en Marruecos, Túnez y Argelia, que han proporcionado información clave para comprender la dinámica de la población ibero-magrebí.
Gracias a la coordinación institucional y técnica se ha actualizado la Estrategia para la conservación de la cerceta pardilla, focha moruna, malvasía cabeciblanca y porrón pardo, en 2024, y se ha apoyado la elaboración del próximo Plan de Recuperación de la especie en la Región de Murcia.
REDUCCIÓN DE AMENAZAS
El proyecto ha puesto en marcha medidas dirigidas a evitar la caza accidental, a combatir el furtivismo y a reforzar la vigilancia en los periodos más sensibles. Entre ellas destaca la constitución de una Mesa Técnica de Lucha contra la Caza Furtiva en el Bajo Guadalquivir, integrada por administraciones, Fiscalía de Medio Ambiente, cuerpos policiales y la Federación Andaluza de Caza.
Asimismo, se han formalizado acuerdos con entidades cinegéticas que han adoptado medidas voluntarias para reducir el riesgo de confusión de la especie en zonas de caza. Y con respecto a otras amenazas, se han elaborado protocolos para el control y la prevención de brotes de botulismo y las cianobacterias y evitar así mortandades masivas.
DIMENSIÓN SOCIAL
La custodia del territorio ha sido otro de los pilares del proyecto, tanto para amplificar el alcance de las acciones, como para promover la implicación voluntaria de todos los sectores, en especial aquellos que desarrollan actividades económicas vinculadas a la conservación de los humedales, como ganaderos y arroceros. En total, se han firmado 15 acuerdos que también incorporan a entidades del tercer sector y administraciones públicas de las tres comunidades autónomas.
En el ámbito educativo, se han desarrollado 145 actividades en 48 centros y 34 municipios, así como 15 jornadas formativas dirigidas a docentes y educadores ambientales. También se han llevado a cabo 56 jornadas de voluntariado, once seminarios sectoriales y se ha elaborado un Manual de buenas prácticas de turismo ornitológico en zonas húmedas.
EL LIFE CERCETA PARDILLA
El proyecto LIFE Cerceta pardilla ha sido coordinado por la Fundación Biodiversidad del MITECO. Han participado como socios el propio ministerio, a través de la Confederación Hidrográfica del Segura y Tragsatec; la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente y la Agencia de Medio Ambiente y Agua M.P.; la Generalitat Valenciana, a través de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación; la Región de Murcia, a través de la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, así como las organizaciones Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) y la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE).
El proyecto, con un presupuesto de 6,37 millones cofinanciados por el Programa LIFE de la Unión Europea y la Dirección General del Agua del MITECO, ha desarrollado acciones coordinadas de investigación, conservación, gobernanza y sensibilización en 7 de las 13 áreas críticas para la especie, en donde se encuentra la mayor parte de su población en España.