La Reserva acoge una población de 529.086 habitantes, 126.859 andaluces y 402.227 marroquíes, distribuidos, respectivamente, entre los 61 municipios de Cádiz y Málaga y los 45 de Tetuán, Larache, Tánger y Chefchauen.
Sus aprovechamientos tradicionales más importantes han construido un sistema agro-silvopastoral y pesquero en función de los recursos disponibles, generando una estructura socioeconómica propia de las zonas de montañas cercanas al mar y a las posibilidades de comunicación y comercio que ese factor posibilita. Este agrosistema continúa parcialmente activo y perfectamente perceptible en los paisajes de la Reserva, donde se observan tanto las actividades compartidas como las especificidades de manejo en cada ribera.
En Andalucía, la estructura socioproductiva actual presenta un carácter mixto, permaneciendo de forma residual actividades tradicionales como la ganadería, los aprovechamientos forestales, la pesca y la agricultura, a la par que van apareciendo otros usos ligados al turismo litoral e interior, así como el despegue de producciones de calidad (quesos, aceites, derivados de la pesca y de la ganadería).
En el conjunto de la Reserva, los aspectos económicos y sociales se ajustan a la dinámica particular de cada una de las dos orillas, pues han estado sometidas a variables muy distintas en los dos últimos siglos. No obstante, hay que considerar que, socioeconómicamente, este espacio presenta una situación de transición, pues Andalucía continúa siendo una de las regiones desfavorecidas de la Unión Europea, mientras el Norte de Maruecos -en relación con el contexto africano donde se inscribe- se presenta como una de las regiones de mayor dinamismo.
Marruecos
Para Marruecos, la situación es distinta, predominando los usos extensivos y manteniéndose una mayor dependencia de los recursos naturales, especialmente los derivados del bosque y la ganadería. La actividad turística tiene ya cierto recorrido, tanto en el litoral como asociada a poblaciones de interior.