Sumideros de carbono

El sector de uso de la tierra, cambios de uso de la tierra y silvicultura (UTCUTS o LULUCF, por sus siglas en inglés) abarca la contabilidad de los flujos de CO2 que ocurren:

  • En la gestión de tierras, clasificadas en usos o categorías determinadas (tierras agrícolas, pastizales, humedales, bosques y asentamientos).
  • En el cambio estos usos como consecuencia de ciertas actividades, como por ejemplo la forestación de tierras agrarias. 
  • En el almacenamiento temporal de carbono en ciertos productos de madera procedentes de bosques.

Cuando el balance de emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero resultante de esta gestión y actividades resulta negativo (más absorciones que emisiones), hablamos de sumideros.

 

Emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero

Las emisiones y absorciones asociadas al sector LULUCF en España se recogen en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero, siendo el sector un sumidero neto desde el comienzo de la serie histórica de datos (1990). Las absorciones suponen más del 10% de las emisiones totales del país, aunque con variaciones puntuales resultantes de la ocurrencia de diversas circunstancias, principalmente naturales.

El Sistema Español de Inventario y Proyecciones elabora igualmente estimaciones a futuro de las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero, incluyendo el sector LULUCF:

Contribución a la mitigación

El grado en que la tierra, y el sector de uso de la tierra en particular, pueden contribuir a la mitigación del cambio climático depende en gran medida de su utilización y gestión:

  • Acciones como plantar árboles tienen un potencial significativo para absorber CO2 de la atmósfera y mejorar el sumidero de carbono.
  • Acciones como la deforestación o la quema de restos agrícolas generan emisiones de gases de efecto invernadero y por tanto disminuyen el sumidero de carbono.
  • Proteger las reservas de carbono existentes (elementos en los que se almacena carbono, como los árboles), por ejemplo mediante prevención de incendios forestales, también es importante para evitar la liberación de CO2 a la atmósfera.
  • Destinar productos de madera a usos duraderos, como la construcción para edificios, puede generar un almacenamiento a largo plazo de CO2 y reducir las emisiones en otros sectores por el efecto sustitución de materiales.

Impactos y adaptación

Los efectos del cambio climático sobre los sumideros son ya evidentes en muchos aspectos, entre los que cabe mencionar los siguientes ejemplos:

  • Las sequías son cada vez más frecuentes, intensas y duraderas, lo que afecta directamente al crecimiento de la biomasa y degradación de los suelos y genera otros efectos en cascada como el aumento del riesgo de incendios forestales o de ataques de plagas.
  • El aumento de temperatura está provocando cambios estructurales y funcionales en todos los ecosistemas, afectando a los servicios ambientales que proporcionan.

Las proyecciones en todos los escenarios futuros de emisiones apuntan a un empeoramiento de estas circunstancias. Las políticas de adaptación comprenden un conjunto de estrategias orientadas a evitar o reducir los impactos potenciales derivados del cambio climático, así como a favorecer una mejor preparación para la recuperación tras los daños. Esto es esencial para asegurar la viabilidad a largo plazo de los sumideros y los beneficios ambientales que proporcionan.

El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030 es el instrumento de planificación básico para promover la acción coordinada en todos los sectores frente a los efectos del cambio climático en España.

Objetivos

Para alcanzar la neutralidad climática en 2050, compromiso adquirido tanto a nivel UE (mediante la Ley Europea del Clima) como a nivel nacional (mediante la Ley de cambio climático y transición energética) necesitamos, ante todo, recortes profundos y drásticos en las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, dado que no es posible reducir a cero todas nuestras emisiones en todos los sectores, necesitamos también absorciones de carbono para ayudar al logro de este objetivo.

El Reglamento (UE) 2018/841 sobre la inclusión de las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero resultantes del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura en el marco de actuación en materia de clima y energía hasta 2030, ha sido revisado en 2023 para impulsar los sumideros de carbono y promover la gestión sostenible de las tierras agrícolas y forestales, así como el uso de productos de madera duraderos.

Con este fin, el reglamento LULUCF revisado tiene por primera vez un objetivo propio para el sector consistente en alcanzar, por el conjunto de la Unión Europea, en el año 2030, unas absorciones netas de 310 millones de toneladas de CO2 equivalente.

Este objetivo a escala UE se traslada a objetivos nacionales ambiciosos, establecidos como la suma de los datos promedio del inventario de gases de efecto invernadero para los años 2016, 2017 y 2018 en cada Estado miembro y un esfuerzo adicional de alrededor del 15 % en las absorciones netas de la UE, que se reparte entre los Estados miembros de manera proporcional a la superficie total de cada país. Este esfuerzo adicional supone para España el incremento de absorciones netas para 2030 por una cantidad adicional de -5,3 Mtn de CO2 equivalente respecto a los niveles de los años 2016-2018.

El Reglamento revisado entrará en vigor gradualmente, de forma que a partir de 2026 se simplifican significativamente las reglas de contabilidad, unificándose con el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero. Se trabaja en la mejora en el seguimiento de los datos y su puesta a disposición, previéndose el incremento del uso de datos geográficos y sensores remotos para tal fin, promoviendo sinergias entre medidas de mitigación y protección ambiental para contribuir a abordar la crisis climática y de biodiversidad.

 

Políticas y medidas a nivel nacional

Los Estados miembros deberán reflexionar sobre el papel del sector del uso del suelo al actualizar sus Planes Nacionales de Energía y Clima (PNIEC) para el período 2021-2030 y también deben evaluar si sus planes estratégicos de la PAC están en consonancia con los nuevos objetivos establecidos en el Reglamento LULUCF revisado.

Por su parte, los principales instrumentos de planificación forestal española (Estrategia Forestal Española Horizonte 2050 y Plan Forestal Español) se alinean ya con estos objetivos y fomentan a su vez bosques y sistemas forestales más resilientes frente al cambio climático.