La mayoría de los municipios del interior de la Reserva, Alozaina, Casarabonela, El Burgo, Guaro, Istán, Monda, Ojén, Tolox y Yunquera, se conforman como pueblos de mediano tamaño, que oscilan entre los 1.500 y los 3.000 habitantes, sumando la Reserva un total de 58.645.
La excepción a esta norma la componen la ciudad de Ronda, con algo más de 36.000 habitantes, y el pequeño pueblo de Parauta, con sus 231, que en ambos casos se sitúan en los límites occidentales.
Pero en todos los casos, la conformación de núcleos compactos y las tipologías tradicionales de las casas configuran bellas estampas de pueblos blancos rodeados de un paisaje espectacular, en laderas y montes.
Hasta hace poco, la agricultura, la ganadería y la sabia utilización de los productos del monte, ocupaba, casi en exclusiva, el tiempo de las gentes de la Sierra de las Nieves, aunque, debido a las condiciones de los terrenos, estas actividades no fueron nunca excesivamente productivas y rentables.
Pero en los últimos años se han abierto nuevas áreas de trabajo y desarrollo socioeconómico. Labores tradicionales, como la artesanía y la transformación agroalimentaria de los productos propios, acompañan y contribuyen al auge de un sector turístico que pretende basarse en la potenciación y utilización racional de los importantes valores naturales, históricos, culturales y etnológicos del territorio.
No hay que ocultar que los cercanos núcleos de desarrollo urbanístico como la Costa del Sol suponen una amenaza y constante presión sobre un territorio que hasta ahora ha sabido mantener su propia identidad.