Coordina: Carlos Vales Vázquez
Edición: CEIDA
Formato: Papel y PDF - Descargar Parte I - Descargar Parte II
Idioma: castellano
La conservación de la naturaleza es esencial por múltiples razones que van mucho más allá del simple cumplimento de imperativos legales. Estas normas existen porque se apoyan en argumentos sólidos basados en el conocimiento científico y en la experiencia acumulada.
En primer lugar, preservar los espacios naturales es fundamental para comprender el mundo. El ser humano siempre ha tenido la necesidad de conocer el entorno en el que vive, pero ese conocimiento solo es posible si la naturaleza se mantiene intacta. Los espacios naturales actúan como ventanas que permiten observar los procesos que rigen la vida y sirven como testigos científicos para medir los efectos de las acciones humanas sobre el medio ambiente. Además, en cuanto marco en el que se ha desarrollado nuestra sociedad durante milenios, constituyen una herramienta didáctica imprescindible para entender nuestra propia identidad.
En segundo lugar, los espacios naturales bien conservados sostienen los sistemas biológicos que hacen posible la vida y proporcionan servicios ambientales esenciales: aire limpio, agua potable, suelos fértiles, alimentos, materias primas, espacios de ocio y protección frente a desastres naturales. Muchos de estos servicios solo se valoran cuando se pierden, por lo que la experiencia demuestra la necesidad de aplicar políticas conservacionistas antes de que sea demasiado tarde.
En tercer lugar, estos espacios representan modelos ejemplares de la relación equilibrada entre seres humanos y naturaleza. Reflejan formas de uso y explotación compatibles con la conservación de la biodiversidad, lo que los convierte en referencias clave para diseñar políticas sostenibles que garanticen el futuro de los agrosistemas y los ecosistemas marinos.
Finalmente, los espacios naturales también tienen un importante valor económico. Su conservación puede generar oportunidades para las poblaciones locales y convertirse en motores de desarrollo basados en paisajes bien preservados, tradiciones culturales sólidas y productos no industrializados, cada vez más demandados por la sociedad.
En conjunto, los espacios naturales constituyen una riqueza biológica y un capital natural irremplazable cuya protección es garantía de bienestar presente y futuro.
Disponibilidad: Centro de Documentación del CENEAM. Préstamo domiciliario.
Consultado en noviembre de 2025