ASC Brotes Compartidos

ASC Brotes Compartidos

Carácter: Organización no gubernamental

Ámbito de trabajo: Local (Provincia de Segovia)




Líneas de trabajo:
  • Producción agroecológica
  • Fomento del trabajo local
  • Consumo responsable y sostenible
  • Economía social

Dirección:
Huertas de Caballar de la ASC Brotes Compartidos 
Caballar (Segovia)


La ASC (Agricultura Sostenida por la Comunidad) Brotes Compartidos, de Segovia, agrupa a una comunidad de más de 100 personas que comienza sus andanzas a finales de 2017. Nace del fruto de la experiencia acumulada por dos hortelanas en una iniciativa previa llamada Tejiendo Raíces, del impulso del grupo Segovia en Transición –adscrito al movimiento de Ciudades y Pueblos en Transición-, y del entusiasmo contagioso y motivado de todas las personas fundadoras.

Está formada por miembros productores (dos hortelanas) y miembros prosumidores: personas que apoyan la iniciativa con un compromiso económico, de consumo y también de trabajo voluntario, además del apoyo desinteresado que representa la figura del Amig@ (a modo de mecenas).

La historia de nuestras huertas comenzó tras conseguir la generosa cesión de un terreno de una hectárea ocupada con frutales, árboles de ribera, arbustos autóctonos y 3.000 m2 de huerta. Posteriormente conseguimos la cesión de otras dos huertas más pequeñas, lo que ya sumaba casi media hectárea de terreno para producción hortícola, localizado en Caballar, un pequeño oasis en medio de la llanura castellana. 

A partir de ahí, constituimos una asociación que mantiene una relación de sustento recíproco entre productoras y prosumidore/as; compartimos pues los beneficios, las responsabilidades y los riesgos de la actividad agraria, mediante compromisos y acuerdos consensuados establecidos en asambleas abiertas a todos los miembros. Una experiencia de producción agrícola basada en la responsabilidad, confianza y transparencia.

Hablamos de sustento recíproco porque los miembros de la ASC asumimos los sueldos de las hortelanas y las inversiones necesarias para llevar a cabo el proyecto, al margen de cuál sea la producción. A cambio, somos beneficiarios de la parte proporcional de la producción de temporada de las huertas agroecológicas. Si la cosecha es buena recibimos más productos y, si es mala, también participamos de las pérdidas recibiendo menos producción.

Este modelo, conocido en nuestro país como ASC (Agricultura Sostenida por la Comunidad), va por tanto más allá de los modelos de compra directa a productores -tipo grupo de consumo-, ya que las personas productoras y prosumidoras trabajan conjuntamente, de forma cooperativa y solidaria. 

Nos regimos por el principio zulú de “Ubuntu”: Si todos ganan, yo gano.  Cooperando, colaborando se consigue la igualdad, y con la igualdad, la armonía, y con la armonía la felicidad de todos. Dado que estamos construyendo una comunidad de responsabilidad compartida, consideramos importante que los cuidados sean multidireccionales.

En el camino de la vida de la ASC durante este primer año de funcionamiento estamos reconectando con la tierra, el mundo rural, la naturaleza y la vida en comunidad. Esto implica un funcionamiento diferente, desde el modo de producir, el reparto de tareas -se han creado siete comisiones de trabajo para la auto-gestión de la iniciativa- o la concepción del modelo económico de nuestra iniciativa.

Así, consideramos que la experiencia está construyendo un modelo de “eco-sí-nuestra”, como antítesis a la habitual “eco-no-mía”, en la que todas las personas participantes somos accionistas y nuestra participación se abona con la cosecha. Tenemos además la posibilidad de adaptar la cuota para personas con menos recursos, de plantear el trueque como alternativa al dinero, de intercambiar también en “canicas” -la moneda local que funciona en Segovia- y mantenemos una “caja de resistencia” que permite afrontar situaciones de emergencia.

El aspecto social es otro de los pilares importantes en nuestra ASC. Hemos reservado momentos y lugares para la creación de lazos y para compartir inquietudes sociales y ambientales, conocimientos, experiencias y entusiasmo. Por ejemplo, con el Día de la Huerta mensual, los aperitivos hortelanos y otros eventos, jornadas y actividades.
También hemos incidido en el aspecto educativo, en re-aprender una forma más razonable de alimentarnos, adquiriendo conocimientos y habilidades plasmados, por ejemplo, en los distintos boletines, diarios de bitácora de las hortelanas y álbumes de fotos de nuestra ASC.

Finalmente, en el ámbito de la producción, hemos cultivado unas 50 variedades de verduras y hortalizas distintas, procedentes de semillas tradicionales (conseguidas en diversos Bancos de Semillas Tradicionales de la zona, como la Red de Semillas de Segovia, la Troje y el Banco de Semillas de “Tejiendo Raíces”), además de otras tantas decenas de variedades que aún no hemos conseguido que sean de procedencia ecológica o tradicional. También hemos plantado un jardín de aromáticas con unas cuarenta especies. Consideramos primordial la conservación de la biodiversidad agrícola como elemento para preservar la soberanía alimentaria. 

Haciendo el balance de este primer año de funcionamiento, podemos decir con alegría que hemos logrado un abastecimiento colectivo de alimentos sanos, frescos, de calidad, de temporada y locales. ¡Y, además, riquísimos! Sobre todo, conociendo de primera mano de dónde salen y siendo partícipes de todo el proceso de producción.


Publicado en Enero de 2019
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