Consulta pública previa a la "Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050"

Consulta pública previa a la "Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050"

Fecha
Inicio: 09/04/2019
Fin: 26/04/2019

CONSULTA PÚBLICA PREVIA A LA ELABORACIÓN DEL TEXTO DE LA “ESTRATEGIA A LARGO PLAZO PARA UNA ECONOMÍA ESPAÑOLA MODERNA, COMPETITIVA Y CLIMÁTICAMENTE NEUTRA EN 2050”, EN VIRTUD DEL ARTÍCULO 26.2 DE LA LEY 50/1997, DE 27 DE NOVIEMBRE, DEL GOBIERNO.


De conformidad con lo previsto en el artículo 26.2 de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, se sustancia la consulta pública, con carácter previo a la elaboración del texto, correspondiente a la “Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050”.


a) Problemas que se pretenden solucionar con la nueva norma

La Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050 es el documento que ha de perfilar la manera en la que se alcanzaría el objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de, al menos, el 90% en 2050 respecto al año de referencia 1990 incrementando las absorciones por  sumideros hasta llegar a la neutralidad en emisiones, haciéndolo de una manera integrada que resulte lo más beneficiosa posible para la modernización y competitividad de la economía de nuestro país.

En ese sentido, el Reglamento de Gobernanza de la Unión Europea, Reglamento UE 2018/1999, señala que “las estrategias estables de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a largo plazo son claves para contribuir a la transformación económica, el empleo, el crecimiento y el logro de objetivos más amplios de desarrollo sostenible, así como para avanzar de forma justa y eficiente hacia el objetivo a largo plazo establecido por el Acuerdo de París.  Además, se invita a las Partes de dicho Acuerdo a comunicar a más a tardar en 2020 sus estrategias de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a largo plazo para mediados de siglo”.


Señala asimismo “Los Estados miembros deben elaborar estrategias a largo plazo con una perspectiva de al menos 30 años para contribuir al cumplimiento de los compromisos de los Estados miembros en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París, en el contexto del objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 20C con respecto a los niveles preindustriales y de proseguir los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,50C por encima de esos niveles, así como de lograr a largo plazo una reducción de las emisiones de GEI y un incremento de la absorción por los sumideros en todos los sectores en consonancia con el objetivo asumido por la Unión. Los Estados miembros deben elaborar sus estrategias de forma abierta y transparente, así como garantizar que el público tenga oportunidades reales de participar en su preparación. Sus planes nacionales integrados de energía y clima y las estrategias a largo plazo deben ser coherentes entre sí”.


Por su parte, la Comisión Europea ha publicado en noviembre de 2018 la Comunicación “Un planeta limpio para todos. Una visión estratégica a largo plazo de la Unión Europea para una economía próspera, competitiva y climáticamente neutra[1], acompañada con el correspondiente documento técnico de apoyo “Análisis en profundidad en apoyo a la Comunicación 773 de la Comisión Europea”.


Con la mencionada comunicación la Comisión ha abierto el debate en las instituciones europeas acerca de la transición a largo plazo hacia una Europa neutra en carbono a mediados de siglo, tal y como lo solicitó el Acuerdo de París a los países que lo han ratificado. En ese marco de referencia, España, y el resto de Estados miembros de la UE, ha de elaborar y presentar a lo largo de 2019 su correspondiente estrategia a 2050 y se considera muy importante que los agentes económicos, sociales y medioambientales, así como la ciudadanía en general, participen desde el primer momento en el diseño y concepción de la mencionada Estrategia.

Además, el 22 de febrero de 2019 el Consejo de Ministros aprobó el envío del Borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, 2021-2030, a la Comisión Europea. En el mencionado documento se establece que “El objetivo a largo plazo que guía la preparación del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, 2021-2030, es convertir a España en un país neutro en carbono en 2050, para lo que se pretende conseguir un grado de mitigación de las emisiones brutas totales de gases de efecto invernadero en esa fecha del 90% respecto a 1990. En esa dirección, el objetivo del Plan es lograr una disminución de emisiones de, al menos, el 20% respecto a 1990 en el año 2030”. Existe en consecuencia la voluntad explícita de que exista un claro alineamiento entra ambos documentos.


b) La necesidad y oportunidad de su aprobación

La elaboración de la Estrategia a lo largo del año 2019 es un compromiso que hemos adquirido para cumplir con los objetivos recogidos en el Acuerdo de París y en el marco de la Unión Europea. La Estrategia deberá ser remitida, a más tardar, el 31 de diciembre de 2019, tras un proceso abierto y transparente en el que se garantice que el público tenga oportunidades reales de participar en su preparación, tal como exige el reglamento de gobernanza a los Estados miembros. La elaboración de esta Estrategia es, en consecuencia, un ejercicio complejo, amplio y transversal que debe proyectar una senda coherente con los objetivos de descarbonización de la economía a 2050, y con las actuaciones previstas a 2030, que exigirá la movilización de distintas administraciones y actores.

El reto está en avanzar hacia modelos descarbonizados en nuestros principales sectores productivos y modelos de racionalización del consumo energético, lo que al tiempo supone una oportunidad para el impulso a la modernización de nuestra economía, el reparto equitativo de la riqueza y la generación de empleo.


c) Los objetivos de la norma


La norma que apruebe la Estrategia debería abarcar los siguientes elementos:

Objetivos a 2050

En el Borrador de Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 se identifica el objetivo de convertir España en un país climáticamente neutro a medidos de este siglo. Lo anterior requiere reducir las emisiones brutas de gases de efecto invernadero en al menos el 90% en 2050 respecto al año 1990.

Un elemento esencial para hacer realidad ese nivel de descarbonización de la economía es lograr en 2050 una generación eléctrica 100% renovable.


Los sumideros naturales

Otros aspectos clave serán los sumideros naturales: suelos, manejo de la agricultura y gestión de los bosques ya que serán críticos para contribuir a conseguir un balance neto de emisiones a mediados de siglo climáticamente neutro.


La adaptación al cambio climático

Si bien será objeto de una planificación específica, en la Estrategia figurará un amplio capítulo dedicado a los principales retos que España tiene en ese sentido. Existe un consenso generalizado sobre la necesidad de dar respuesta al reto de gestionar los riesgos y reducir la vulnerabilidad frente a los cambios actuales y futuros del clima en España, facilitando la adaptación de nuestro país al cambio climático.          


Elementos transversales a largo plazo

La Estrategia va dirigida a logar “una economía moderna, competitiva y climáticamente neutra en 2050”. Por ello, son importantes los elementos transversales que harán posible esa modernización y competitividad de la economía.

Entre ellos, y por citar solamente los más relevantes, se encuentran los siguientes:


- Economía Circular. Buena parte de la reducción de emisiones en sectores de difícil descarbonización como la industria va a venir de la mano de la reducción de la demanda de materias primas, como consecuencia del alargamiento de la vida útil de los objetos, la reutilización de los mismos, el reciclaje de materiales, etcétera.


- Transición justa. Preocupación especial hacia industrias, comarcas y personas más directamente afectadas por los impactos derivados de los cambios económicos y tecnológicos derivados de la transición energética.


-  Cambios de hábitos de comportamiento de las personas. En ámbitos como la movilidad, la alimentación, el consumo, etcétera, van a ocurrir cambios importantes en las próximas décadas.


- Fomento del empleo relacionado con la transición energética. Una de las cuestiones de mayor calado político en esta transformación de la energía en un país como España con un déficit estructural de empleo en cantidad y en calidad es cómo aprovechar el máximo de oportunidades asociadas a esta modernización de la economía.


- Renovación de la formación profesional, la educación superior y los procesos de formación y entrenamiento en la vida adulta, para las cualificaciones especializadas que va a demandar la mencionada transición.


- La conexión con la agenda de la salud de las personas en relación con la contaminación del aire de las ciudades, ambos problemas causados en gran medida por el uso de combustibles fósiles. La preocupación por la afección en la salud de las personas como consecuencia de la contaminación atmosférica derivada del tráfico en las ciudades es cada vez más elevada. Los informes de las instituciones competentes en la materia como la OMS y la Agencia Europea del Medio Ambiente son cada vez más alarmantes.


- La conexión con la transformación de las ciudades y los entornos urbanos. Las ciudades van a conocer un acelerado proceso de cambio en buena medida motivado por la confluencia de los temas de la salud de las personas (contaminación de la calidad del aire),  y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.


- El papel de las Comunidades Autónomas y las ciudades en el proceso de transformación que perfilará la Estrategia.


- Igualdad de género. En muchos de los ámbitos anteriores (por ejemplo qué ciudades queremos, hábitos de consumo y movilidad, empleo y formación, etcétera) la perspectiva de género es fundamental.              


- La plena implicación de las empresas, las organizaciones sociales y de la ciudadanía en general.


d) Las posibles soluciones alternativas regulatorias y no regulatorias

Por requerimiento de la Unión Europea, el Gobierno ha de elaborar la mencionada “Estrategia a largo plazo para una economía española moderna, competitiva y climáticamente neutra en 2050” a lo largo de 2019. Se considera apropiado y suficiente emplear una norma con rango reglamentario y forma de real decreto. Las alternativas regulatorias que podrían plantearse no permiten responder en plazo a las necesidades regulatorias señaladas.

 

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De conformidad con el artículo 26.2 de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, se recaba la opinión de los sujetos potencialmente afectados por la futura norma y de las organizaciones más representativas mediante la formulación de las  siguientes preguntas, y se invita a una amplia participación en este proceso de consulta previa:

 

1)      En línea con lo que indica la ciencia España debe ser un país climáticamente neutro a mediados de este siglo, por lo que se requiere reducir las emisiones totales de la economía de gases de efecto invernadero en al menos el 90% en 2050 respecto al año 1990 compensando mediante sumideros hasta la neutralidad las emisiones remanentes. 


¿Cómo considera este esfuerzo en un contexto global?

 

2)      ¿Qué medidas y herramientas considera que deben recogerse en la Estrategia para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero?

 

3)      ¿Qué medidas y herramientas serán necesarias para promover los sumideros naturales de carbono?

 

4)      El reto conlleva en avanzar hacia modelos descarbonizados en nuestros principales sectores productivos y modelos de racionalización del consumo energético, lo que al tiempo supone una oportunidad para el impulso a la modernización de nuestra economía, el reparto equitativo de la riqueza y la generación de empleo en los nuevos nichos verdes. 


¿En qué sectores de la economía considera que van a encontrarse los principales retos? ¿Cuáles serían sus indicaciones y sugerencias para solventar con éxito los mismos? ¿y las oportunidades? ¿cómo se podrían maximizar?

 

5)      ¿Qué considera especialmente relevante a la hora de implicar en este proceso de modernización, innovación y descarbonización a todas las administraciones públicas de nuestro país?

 

6)      ¿Cuáles son sus sugerencias para integrar en esta Estrategia medidas para  la mejora de la calidad del aire en nuestras ciudades mejora, que conlleven a beneficios en la salud de las personas?,¿De qué manera esta Estrategia a largo plazo puede contribuir a la transformación de los entornos urbanos para hacerlos más amables para las personas?

 

7)      ¿Cuáles serían sus sugerencias para que una mayoría social se implicase de manera proactiva en un compromiso con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero?

 

8)      ¿Qué papel han de desempeñar en este proceso de modernización, innovación y descarbonización de la economía las empresas y sus organizaciones patronales?, ¿Qué sugerencias haría para fomentar su implicación proactiva y su vocación de liderazgo económico en este cambio hacia una España climáticamente neutra?

 

9)       ¿Cuáles son los elementos esenciales en materia de adaptación que deberían ser introducidos en la Estrategia?  ¿Qué sectores considera más críticos y que políticas y medidas debieran planificarse?

 

10)   En caso de no poder contar con un instrumento como una Ley que permita afrontar el reto que supone llevar a cabo una transformación ordenada de nuestra economía hacia un modelo bajo en carbono y resiliente al clima, ¿Qué otro tipo de soluciones, regulatorias o no regulatorias, cree que serían necesarias para asegurar el cumplimiento de los compromisos internacionales y europeos en materia de cambio climático y transición energética?

 

 Las consultas pueden remitirse hasta el 26 de abril, incluido, a bzn-estrategia2050@miteco.es




[1] A Clean Planet for All. A European strategic long-term vision for a prosperous, modern, competitive and climate neutral economy” (COM 2018, 773 final),

 

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