Red de seguimiento del estado cuantitativo

Piezómetro

Desde 1970, por parte de diferentes organismo estatales, se ha ido controlando la evolución de las aguas subterráneas a través de una red de seguimiento del estado cuantitativo. Esta red está compuesta principalmente por piezómetros, que son sondeos de pequeño diámetro expresamente perforados para medir el nivel del agua en el acuífero (conocido como nivel piezométrico). Tradicionalmente la medición se ha realizado de forma manual con una periodicidad máxima mensual, aunque desde 2018 se están llevando a cabo, por parte de la Dirección General del Agua en colaboración con las Confederaciones Hidrográficas, varios proyectos para la automatización de la mayor parte de la red, pasando las mediciones a realizarse con una frecuencia diaria.

La variable controlada en los piezómetros es la profundidad del agua (nivel piezométrico). La posición altimétrica del agua (cota o superficie piezométrica) es un indicador directo de la masa hídrica almacenada en el acuífero, y de las características del flujo en su interior.

La información que suministra la red piezométrica es de gran importancia en las labores de gestión de los recursos hídricos, como por ejemplo en los ríos españoles, que se encuentran regulados mediante los embalses superficiales construidos sobre ellos. Cuando aguas arriba o aguas abajo de estos embalses existen descargas naturales de acuíferos significativos, la previsión de su cuantía es una información valiosa para tomar decisiones sobre la explotación de aquellos.

El nivel piezométrico es, por tanto, un parámetro clave para evaluar y gestionar el recurso hídrico disponible, al proporcionar series históricas descriptivas de su evolución, con las que se validan los modelos conceptuales de flujo de agua subterránea.

Por otra parte, aunque la Directiva 2000/60/CE, Directiva marco del Agua (DMA), identifica el nivel piezométrico como principal parámetro para el seguimiento del estado cuantitativo de las aguas subterráneas, en la práctica, es necesario el uso de información adicional a la proporcionada por la red piezométrica. Uno de los parámetros que complementan a la piezometría es la descarga de aguas subterráneas a través de manantiales, el cual es medido mediante la red de seguimiento foronómico. El control foronómico se considera más relevante en aquellas masas de agua subterránea donde el seguimiento piezométrico es más escaso, o donde, dadas las características geológicas de estas, el nivel piezométrico no se considera un indicador del todo útil (acuíferos de baja permeabilidad y cársticos) al no reflejar fielmente la superficie piezométrica. Del mismo modo, los caudales de descarga en manantiales también complementan los datos obtenidos en estaciones de aforo de aguas superficiales, estimando los aportes más importantes de aguas subterráneas a ríos, arroyos y ecosistemas dependientes de las aguas subterráneas.

Fuente de Babor – Teruel

El estado de una masa de agua subterránea es el resultado de la evaluación del estado químico y del cuantitativo. Para evaluar el estado de dichas masas se necesita disponer de información procedente de las redes de seguimiento piezométrico, foronómico y químico, que junto con las frecuencias de muestreo y medición y la densidad de los puntos de control de las redes, entre otros factores, constituyen los denominados Programas de Seguimiento (PDS) del estado de las aguas subterráneas. El programa de seguimiento del estado cuantitativo incluye tres subprogramas: Seguimiento de los niveles piezométricos, Seguimiento foronómico y Seguimiento de masas de agua subterránea transfronterizas.

La evaluación del estado de las masas de agua subterránea, desde el punto de vista de su estado cuantitativo, es un proceso complejo que requiere un conjunto de tareas, entrelazadas ente sí que culminan en el diagnóstico sobre el estado cuantitativo de las masas de agua subterránea.

En este sentido, la Directiva marco del Agua, en su Anexo V apartado 2.1, indica que en la evaluación del estado cuantitativo de las aguas subterráneas se deben de controlar los siguientes parámetros:

  • el balance hídrico de las masas de agua subterránea para que las extracciones no rebasen el recurso disponible en estas masas de agua,
  • el deterioro ecológico y químico significativo de las masas de aguas superficiales asociadas a las aguas subterráneas,
  • el daño significativo a los ecosistemas dependientes de las aguas subterráneas y
  • el riesgo de salinización y otras intrusiones.

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