La Reserva de la Biosfera del Alto Turia presenta una estructura socioeconómica característica del medio rural de interior, basada en la combinación de actividades tradicionales y servicios emergentes vinculados al territorio. El sector primario continúa teniendo un peso relevante y ha sido históricamente determinante en la configuración del paisaje y de la identidad local.
La actividad agraria se articula principalmente en torno a pequeñas explotaciones familiares, con presencia de cultivos leñosos como el olivar, el almendro y diversos frutales, junto a superficies de secano y regadío en las vegas fluviales. La ganadería extensiva y la gestión forestal contribuyen al mantenimiento del mosaico agroforestal y a la prevención de incendios, mientras que el sector servicios ha experimentado un crecimiento progresivo ligado al turismo rural, la hostelería y la valorización del patrimonio natural y cultural.
Desde el punto de vista demográfico, el territorio presenta baja densidad de población y una tendencia histórica al envejecimiento, propia de las áreas rurales de interior. No obstante, los datos recientes reflejan comportamientos desiguales entre municipios y cierta estabilización o ligera recuperación en aquellos con mayor diversificación económica o capacidad de atracción residencial.
La cooperación intermunicipal, especialmente a través de la Mancomunidad del Alto Turia, desempeña un papel clave en la prestación de servicios y en la dinamización económica del territorio. En conjunto, el principal reto socioeconómico de la Reserva es compatibilizar la conservación de sus valores ambientales y culturales con la generación de oportunidades que contribuyan a fijar población y reforzar la resiliencia del medio rural.