Las Bardenas fueron durante muchos siglos el destino de una importante cabaña ovina trashumante, que accedía a estos pastos cuando el frío y la nieve impedían la estancia en zonas de mejor calidad pascícola.
Los rebaños llegaban a comienzos del otoño y permanecían hasta mediados o finales de primavera, cuando la nieve liberaba los pastizales de montaña, a la vez que el implacable verano llegaba a estas tierras.
En relación con esta forma estacional de aprovechamiento de pastos, una de las figuras más llamativas creada desde el siglo XVIII por los gestores iniciales de la Comunidad, es la veda estival de pastos, que impide la estancia de ganado en la Bardena durante el verano.
Junto a los pastores, está citada la actividad de carboneros, leñadores y cazadores, además de actividades extractivas de piedra, cal y yeso para las edificaciones de los pueblos, y de estiércol para abono de cultivos de las vegas.
Constituye una gestión agrícola sumamente extensiva, adaptada a esos suelos, generalmente poco fértiles, porque permite extraer un beneficio sin caer en el agotamiento del recurso. También "socializa" el uso de la tierra, porque agricultor y ganadero alternan sus actividades.
Ambientalmente, al combinarse en un mosaico con las considerables extensiones arbustivas naturales, es clave para la conservación de una fauna singular.
Aunque está fuera de la Reserva, no puede obviarse la presencia de un polígono militar dentro de Bardenas. El Ejército del Aire inició aquí la actividad de entrenamiento de sus pilotos en 1.951, y hoy es su único campo de entrenamiento en territorio español.
Cereales
La agricultura, actualmente el uso más importante, tiene sus primeras referencias escritas en 1.771, pero no fue hasta finales del siglo XIX cuando su entidad empezó a ser significativa. En la actualidad, el cultivo mayoritario es el cereal en secano y "año y vez", definición que pretende indicar que se recogerá una cosecha cada dos años.