Macizo de Anaga

Ficha de la Reserva

Fecha de declaración: 9 de junio de 2015

Superficie: 16.717,17 ha terrestres y 33.208,82 ha marinas

Ubicación: Noreste de la isla de Tenerife, Islas Canarias

Municipios: Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de La Laguna y Tegueste

Población: 22.249 habitantes

Entidad gestora: Área de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Aguas. Cabildo de Tenerife

Otras figuras de protección:

  • Parque Rural de Anaga
  • Reserva Natural Integral de Ijuana
  • Reserva Natural Integral de El Pijaral
  • Reserva Natural Integral de los Roques de Anaga
  • ZEPA Anaga
  • ZECs Anaga, El Pirajal, Ijuana, Roques de Anaga

Región biogeográfica: Macaronésica

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Descripción General

La Reserva de la Biosfera Macizo de Anaga se encuentra al noreste de la isla de Tenerife, en las Islas Canarias. El Macizo de Anaga alberga una importante diversidad faunística, con reptiles, aves y peces, especialmente invertebrados, presentes en gran número, con 1.900 especies registradas. La reserva consta de cuatro espacios naturales protegidos, así como zonas que forman parte de la Red Natura 2000.

Desde un punto de vista geológico, el macizo es una de las zonas más antiguas de la isla, con rocas que datan de entre 7 y 9 millones de años. Durante este largo período, la zona ha experimentado ciclos de actividad volcánica y erosiva, lo que ha dado lugar a un rico mosaico geológico y geomorfológico.

Históricamente, la agricultura, la ganadería (especialmente la cría de cabras), la silvicultura y la pesca han sido las principales actividades económicas, desde los primeros asentamientos humanos. La llegada del turismo en la década de 1960, la mejora en la oferta de ingresos y la reducción del número de escuelas provocaron la migración de la población de las zonas rurales a las zonas urbanas más cercanas (Santa Cruz, La Laguna). La reserva representa una oportunidad para promover este patrimonio cultural, en combinación con el desarrollo del turismo de forma sostenible.

 

La Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga alberga un patrimonio natural de extraordinario valor, caracterizado por una notable riqueza geológica y ecológica que ha motivado la aplicación de diversas figuras de protección. Gran parte de su superficie se integra en la Red Natura 2000 mediante Zonas Especiales de Conservación (ZEC) y Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), destinadas a garantizar la conservación de los hábitats y especies de interés comunitario, tanto en el medio terrestre como marino. Asimismo, gran parte de su ámbito terrestre forma parte de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos, destacando el Parque Rural de Anaga y las Reservas Naturales Integrales de El Pijaral, Ijuana y los Roques de Anaga, orientadas a preservar los espacios más frágiles.

Desde el punto de vista geológico, Anaga constituye una de las zonas más antiguas de Tenerife, formada por antiguos episodios volcánicos y modelada posteriormente por procesos erosivos. Este origen ha configurado un paisaje singular de profundos barrancos, roques volcánicos y acantilados costeros. La diversidad altitudinal y climática favorece la presencia de múltiples ecosistemas en un espacio reducido, desde fondos marinos y ambientes litorales, hasta bosques de laurisilva asociados al mar de nubes. Entre las formaciones vegetales más representativas destacan el monteverde, con la laurisilva y el fayal-brezal, enclaves de bosque termófilo con palmerales y sabinares, comunidades rupícolas y riparias, saucedas en el cauce de sus barrancos y formaciones de cardonal-tabaibal en las cotas más bajas. Las actuaciones de conservación se centran en el control de especies invasoras y la protección de ecosistemas y poblaciones amenazadas.

Su singular biodiversidad se relaciona con la región biogeográfica macaronésica, cuyo aislamiento favoreció procesos evolutivos únicos. El macizo presenta una elevada presencia de especies endémicas, muchas exclusivas de Tenerife e incluso restringidas a Anaga. Su excepcional riqueza florística del territorio motivó su reconocimiento como kilómetro Cero Mundial de la flora vascular, reforzando su relevancia internacional.

La interacción histórica entre la población local y un medio natural complejo hace que el Macizo de Anaga destaque también por su relevante patrimonio cultural y paisajístico. Anaga ya se encontraba poblada antes de la conquista de Tenerife: su territorio montañoso y el valle de Tegueste formaban parte de los menceyatos o reinos en que se encontraba dividida la isla. Muchos de los nombres de sus núcleos son de origen aborigen: Taganana, Taborno, Chamorga, Afur, Tafada, etc. Nada más finalizar la conquista, las tierras se repartieron entre las personas colaboradoras y, con el paso de los siglos, muchos terrenos de Anaga terminaron en manos de grandes propietarios que vivían fuera del macizo, siendo trabajados por familias de campesinos locales.

A lo largo del tiempo, sus habitantes desarrollaron formas de vida adaptadas a un territorio abrupto, configurando un paisaje cultural único de caseríos dispersos integrados en la orografía, con viviendas sencillas y antiguas casas-cueva, zonas agrícolas abancaladas con muros de piedra seca en pendientes pronunciadas, y caminos históricos -como el camino de las lecheras o el camino de las vueltas de Anaga- que conectaban los asentamientos poblacionales y reflejan modos de vida ligados al aislamiento y al aprovechamiento directo de los recursos mediante la agricultura, la ganadería y la pesca artesanal. La producción y comercio de productos como el azúcar, el vino, la orchilla, trajo cierta prosperidad a Anaga en el pasado, y hoy en día, los vinos, quesos, mieles o licores tradicionales forman parte de un legado transmitido entre generaciones y estrechamente vinculado al paisaje agrario.

Este rico patrimonio cultural también se manifiesta en un gran número de fiestas populares y tradiciones, como la Librea de Tegueste y la Librea de Taganana, una rica gastronomía y una artesanía de telares, alfarería y mimbres, que han contribuido a mantener la identidad local. En cuanto al patrimonio material, la red de infraestructuras de defensa y las parroquias y ermitas de Anaga constituyen también un valioso legado patrimonial, siendo algunas de ellas reconocidas como Bienes de Interés Cultural, como son los Castillos de San Andrés y Paso Alto, la Iglesia de Nuestra Señora de Las Nieves y la Ermita de Santa Catalina. Desde la Reserva de la Biosfera se impulsan iniciativas destinadas a recuperar oficios tradicionales, preservar la arquitectura rural y dinamizar actividades culturales y educativas que fortalezcan el vínculo entre paisaje, cultura y comunidad local.

La coexistencia de actividades rurales tradicionales con nuevas dinámicas económicas vinculadas principalmente al sector servicios y al turismo sostenible, caracterizan la socio economía del Macizo de Anaga. Históricamente basada en la agricultura, la ganadería y la pesca artesanal, la economía local ha experimentado una progresiva transición hacia actividades terciarias, influida por cambios sociales, el envejecimiento poblacional y las dificultades asociadas a un territorio montañoso con presencia de caseríos dispersos como Chamorga, Afur, Roque Bermejo o El Batán.

El sector agrícola ha registrado un descenso general reflejado en el abandono de tierras y la reducción de superficie cultivada. Sin embargo, se observa el mantenimiento de cultivos tradicionales como la papa, la batata, la viña, sobre todo en las zonas de medianía, o el plátano en la franja litoral de Punta del Hidalgo; así como una incipiente tendencia hacia prácticas más sostenibles y ecológicas en algunas zonas. Los mercadillos agrícolas de proximidad, como el Mercadillo del Agricultor y Artesano de Tegueste, contribuyen a la comercialización de productos locales y al apoyo del tejido rural. La pesca artesanal continúa presente, aunque con menor actividad que en décadas anteriores. Paralelamente, el sector servicios se ha consolidado como principal motor económico, destacando el crecimiento del turismo vinculado a la naturaleza y al senderismo, que ha impulsado la creación de alojamientos y servicios asociados.

Entre los principales retos se encuentran el envejecimiento demográfico, el abandono agrario y la presión derivada del aumento de visitantes. Desde la Reserva se promueven iniciativas orientadas a fortalecer la economía local, apoyar el sector primario y valorizar productos tradicionales mediante la Marca Reserva de la Biosfera, favoreciendo oportunidades económicas compatibles con la conservación del territorio.

La Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga contribuye al desarrollo sostenible mediante estrategias integradas que combinan conservación ambiental, desarrollo socioeconómico y participación social, en coherencia con el Programa MaB de la UNESCO y la Agenda 2030. A través de planes de acción y proyectos de cooperación institucional se impulsan iniciativas dirigidas a la conservación de la biodiversidad, la adaptación al cambio climático, la educación ambiental y la mejora de la gobernanza participativa. El desarrollo sostenible incorpora además acciones de comunicación y sensibilización ambiental mediante campañas divulgativas, materiales educativos y programas dirigidos a residentes y visitantes. Estas iniciativas refuerzan el conocimiento de los valores naturales y culturales del territorio y fomentan comportamientos responsables.

Entre las actuaciones recientes destacan actuaciones financiados con fondos Next Generation EU, como las vinculadas al Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de Anaga, entre las que destacan iniciativas vinculadas a la diversificación de la oferta de infraestructuras y a la adecuada canalización de los flujos de visitas, la revalorización de las producciones a través de la Marca Reserva de la Biosfera del macizo de Anaga y el fortalecimiento del tejido productivo, y acciones de comunicación; al Proyecto de conservación y recuperación del bosque termófilo, que incluye programas de capacitación en empleo verde dirigidos a la población local; al Proyecto para la reutilización de aguas regeneradas para el riego agrícola en La Punta del Hidalgo, orientado al ahorro hídrico y al fortalecimiento del sector primario.

En conjunto, las actuaciones desarrolladas buscan avanzar hacia un modelo territorial resiliente que integre conservación ambiental, innovación económica y participación social, mejorando simultáneamente la calidad de vida de la población local.

El uso público en la Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga se intenta  orientar hacia un modelo de turismo sostenible basado en la interpretación, el conocimiento y el respeto por los valores naturales y culturales del territorio. La red de senderos, los centros de visitantes y los equipamientos interpretativos se conciben como vías para facilitar un acceso ordenado al espacio natural y promover experiencias de bajo impacto ambiental; no obstante, el incremento reciente de visitantes en determinados enclaves, ha generado episodios de elevada afluencia que evidencian la necesidad de acometer acciones para reconducir esta situación, muchas de las cuales se están desarrollando en el marco del mencionado Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de Anaga.

Entre estas acciones destaca la elaboración de una Estrategia de Movilidad Sostenible y de una Estrategia de Caminos y Senderos, que buscan canalizar las visitas, reducir la presión del tráfico privado y favorecer la conectividad peatonal hacia las zonas interiores de la Reserva; la creación de un nuevo centro de interpretación de la RBMA en la Casa de Los Zamoranos, en el casco de Tegueste y en zona de transición, como complemento al centro de visitantes de la Cruz del Carmen ubicado en el interior de la Reserva; la mejora de la accesibilidad en sus áreas recreativas, entre otras .Todas ellas, actuaciones clave para avanzar hacia un modelo de uso público equilibrado y sostenible.

Contacto

Dirección: Pabellón Insular Santiago Martín. Calle las Macetas s/n, 2ª planta. 38108. La Laguna. Tenerife. Islas Canarias

Teléfono: 0034 922 239 914