La Siberia

Ficha de la Reserva

Fecha de declaración: 19 de junio de 2019.

La superficie total: 155.380,82 ha.

Ubicación: noreste de la provincia de Badajoz en la cuenca del Guadiana.

Municipios: Castilblanco, Fuenlabrada de los Montes, Garbayuela, Helechosa de los Montes, Herrera del Duque, Puebla de Alcocer, Risco, Sancti-Spíritus, Tamurejo, Valdecaballeros y Villarta de los Montes

Población: 11.233 habitantes (censo de población 2016)

Entidad gestora: Diputación de Badajoz

Otras figuras de protección:

+ Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) (4).
+ Zona Especial de Conservación (ZEC) (8).
+ Zona de Interés Regional (ZIR) (1).
+ Corredor Ecológico y de Biodiversidad (CEB) (1).
+ RAMSAR (1).

Región/Provincia biogeográfica: Región Biogeográfica Mediterránea.

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Descripción General

La Reserva de la Biosfera de La Siberia fue declarada en el año 2019. Es la única Reserva de la provincia de Badajoz y está situada en el noreste de la provincia de Badajoz. Limita al sur con la comarca de La Serena, al este con la provincia de Ciudad Real, al norte con la provincia de Toledo y la comarca cacereña de Las Villuercas, y al oeste con la comarca pacense de Vegas Altas.

La Reserva está compuesta por once municipios: Castilblanco, Fuenlabrada de los Montes, Garbayuela, Helechosa de los Montes, Herrera del Duque, Puebla de Alcocer, Risco, Sancti-Spíritus, Tamurejo, Valdecaballeros y Villarta de los Montes.

En Reserva de la Biosfera de La Siberia conviven ecosistemas y paisajes muy diversos, entre los que destaca el bosque y matorral mediterráneo en las zonas más elevadas, el ecosistema de dehesa propio del paisaje mediterráneo, pastizales y zonas de cultivos tradicionales (olivo y cereales), y ecosistemas acuáticos ligados a las grandes láminas de agua repartidas por toda la Reserva.

La Reserva de la Biosfera de La Siberia se caracteriza por un relieve muy variado y de gran riqueza paisajística. En su territorio se alternan amplias penillanuras de suaves ondulaciones con sierras de pendientes más acusadas y valles profundamente encajados. La altitud oscila entre los 300 metros en las zonas más bajas -ocupadas en gran parte por aguas embalsadas- y los 861 metros del pico Cantos Negros, situado en Fuenlabrada de los Montes.

Este conjunto montañoso constituye una de las estribaciones más meridionales de los Montes de Toledo. Mientras que la mitad norte presenta un relieve más abrupto, la zona meridional es más suave, con laderas de escasa pendiente que vierten sus aguas hacia los grandes embalses. La disposición alterna y casi paralela de sierras y valles en dirección noroeste-sureste conforma uno de los mejores ejemplos de relieve apalachense de la Península Ibérica, claramente visible en el sinclinal de Herrera del Duque.

Desde el punto de vista geológico, destacan las cuarcitas, que afloran formando crestas y farallones de gran dureza y resistencia. En algunos casos, la acción de la red fluvial ha originado estrechamientos conocidos como preturas o portillas. Además, en determinadas sierras se han hallado pinturas rupestres esquemáticas datadas en la Edad del Bronce, testimonio del valor histórico y cultural del territorio.

Las pizarras, menos resistentes a la erosión, predominan en las zonas más bajas. En ellas es frecuente encontrar restos fósiles de trilobites y vendotélidos, así como icnofósiles tan característicos como las crucianas y los daedalus. Mención especial merece el yacimiento paleontológico del Membrillar, en Helechosa de los Montes, de extraordinario interés científico por la presencia de Cloudinas.

Entre los valles fluviales destacan espacios de gran valor ecológico y paisajístico, como los de los ríos Guadalupejo (declarado Corredor Ecológico y de Biodiversidad), Estena (Zona de Especial Conservación) y Guadalemar, integrado en la ZEPA y ZEC de La Serena y Sierras Periféricas.

No obstante, el rasgo más representativo de la Reserva es la presencia de grandes embalses en los ríos Zújar y Guadiana. Sobresale especialmente el Embalse de Orellana, incluido en la lista de Humedales RAMSAR de Importancia Internacional. Asimismo, la Reserva alberga valiosos ecosistemas de turbera dispersos por varias localidades, cuya conservación resulta fundamental tanto para frenar el cambio climático como para mantener una biodiversidad altamente especializada.

El territorio de la Reserva de la Biosfera de La Siberia ha estado habitado desde la Prehistoria, como atestiguan los numerosos vestigios arqueológicos repartidos por toda la comarca. Se han documentado asentamientos paleolíticos y neolíticos -entre ellos varios castros y el Dolmen de Valdecaballeros, situado en el Cerro de la Barca-, así como importantes enclaves de época romana, como la antigua ciudad de Lacimurga. A estos se suman restos visigodos y árabes, reflejo de la continuidad histórica del poblamiento.

A lo largo de los siglos, sus habitantes levantaron cabañas, poblados y fortalezas con el fin de organizar y proteger a la población frente a posibles amenazas. En la Edad Media destacaron especialmente los castillos de Puebla de Alcocer y Herrera del Duque, piezas clave en la defensa estratégica del territorio.

La evolución demográfica de los municipios de la Reserva ha sido variable. En términos generales, la población creció conforme mejoraban las condiciones de vida, estableciéndose en pequeñas aldeas situadas en las laderas de las sierras y próximas a ríos o fuentes que garantizaban el abastecimiento de agua. Sin embargo, en las últimas décadas se ha producido un acusado proceso de despoblación rural, motivado por la baja natalidad y, sobre todo, por la intensa emigración hacia áreas urbanas durante los años sesenta y setenta del siglo XX, una tendencia que aún hoy tiene repercusiones.

Desde el punto de vista económico, la Reserva de la Biosfera de La Siberia cuenta con recursos abundantes y diversificados que sustentan distintos sectores productivos. Tradicionalmente han destacado la ganadería, la agricultura, la caza y los aprovechamientos forestales. Se trata, además, del territorio español con mayor volumen de agua embalsada y más kilómetros de costa de agua dulce, lo que le confiere un notable potencial para el desarrollo agroganadero, agroalimentario y turístico. En los últimos años se ha consolidado como un destino de referencia para el ecoturismo, al tiempo que crecen las actividades vinculadas a la industria, la economía verde y las energías renovables. El sector servicios es actualmente el que concentra mayor número de empresas y empleo.

La dehesa constituye una de las principales señas de identidad del territorio y sustenta múltiples actividades tradicionales. Entre ellas destacan la extracción de corcho del alcornoque -empleado en la fabricación de tapones, aglomerados o materiales aislantes-; la obtención de leña, principalmente de encina, utilizada como combustible o para la producción de carbón vegetal; la resinación de pinares; los cultivos rotacionales de secano; y la apicultura, favorecida por la abundante flora melífera. En este ámbito sobresale Fuenlabrada de los Montes, conocida como el “pueblo de la miel”.

Otra actividad relevante es el aprovechamiento cinegético, con la montería como modalidad más característica. En este contexto destaca la Reserva Regional de Caza del Cíjara, situada en el norte del territorio. Asimismo, la pesca ocupa un lugar fundamental gracias a la extensa red de embalses -Cíjara, García de Sola, Orellana y La Serena-, que convierten la zona en un espacio privilegiado no solo para los aficionados a la pesca, sino también para la observación de aves y la práctica de deportes náuticos.

En el sector secundario, la energía y la gestión del agua desempeñan un papel clave en el desarrollo industrial. No obstante, predominan las empresas de transformación vinculadas al sector primario, especialmente las dedicadas a la elaboración y procesado de productos agroalimentarios. En este sentido, la Marca “La Siberia, Reserva de la Biosfera” integra a empresarios del ámbito agroalimentario y turístico con el objetivo de comercializar y poner en valor los productos locales, así como de ofrecer experiencias ligadas al ecoturismo.

El sector terciario agrupa una amplia variedad de actividades. El comercio es mayoritariamente minorista, con especial protagonismo del pequeño establecimiento dedicado a la venta de productos textiles y agroalimentarios. Además, la riqueza hídrica y forestal de la Reserva impulsa la economía y el empleo verde, favoreciendo la aparición de nuevas oportunidades laborales relacionadas con la gestión sostenible de los recursos naturales, las energías renovables y la eficiencia energética.

La Reserva de la Biosfera de La Siberia contribuye activamente al desarrollo sostenible al integrar la conservación del entorno natural con el progreso económico y social de la población local, siguiendo un modelo equilibrado que garantiza oportunidades presentes sin comprometer los recursos de las generaciones futuras.

En el ámbito ambiental, la Reserva trabaja en la protección y puesta en valor de ecosistemas de alto interés ecológico, fomentando la biodiversidad y la conservación de especies autóctonas, así como el uso responsable del agua y del suelo. Para ello, se han impulsado diversos proyectos, entre los que destacan el Proyecto de estudio y caracterización de humedales en la Reserva de la Biosfera de La Siberia, orientado a la identificación, análisis y difusión de estos ecosistemas; el proyecto de Mejora de la conservación de hábitats y especies singulares, que actualmente tiene continuidad en una segunda fase centrada especialmente en la restauración de turberas altamente degradadas; el proyecto Nuestro libro: La Dehesa, destinado a promover buenas prácticas medioambientales en la gestión sostenible de este ecosistema emblemático del territorio; y el proyecto sobre Flora amenazada y de interés en la Reserva de la Biosfera de La Siberia: inventario, estado de conservación y difusión, complementado con una aplicación web participativa que da acceso a la labor de inventariado de todas las especies de flora catalogadas.

En el plano económico, la Reserva impulsa actividades compatibles con la conservación, como la ganadería extensiva tradicional, la agricultura ecológica, la promoción de productos autóctonos de kilómetro 0 y el ecoturismo. Estas iniciativas generan empleo y dinamizan la economía local sin deteriorar el medio natural. Con el fin de dar visibilidad a los recursos y productos del territorio, empresarios del sector turístico y agroganadero participan en ferias especializadas de ámbito internacional, como FITUR o APISMONDIA, y regional, como FIO, CITUR o MYCOSFERA, reforzando así la proyección exterior de la comarca.

Desde el punto de vista social, la Reserva fomenta la implicación activa de los municipios que la integran. Esta participación se articula principalmente a través de dos vías. Por un lado, la Red de Voluntariado Ambiental, que organiza actividades abiertas a la ciudadanía y promueve la colaboración en acciones de conservación y sensibilización. Por otro, el consolidado Proyecto Educativo de la Reserva de la Biosfera de La Siberia, que desarrolla talleres trimestrales en los centros educativos integrados en la Red de Biocentros y organiza la Bio-Convivencia escolar, un encuentro anual que reúne al alumnado en un entorno natural para compartir actividades, fortalecer la convivencia y reforzar el sentimiento de pertenencia al territorio.

En conjunto, la Reserva de la Biosfera de La Siberia constituye un ejemplo de gestión integrada, donde la puesta en valor del patrimonio natural, el impulso económico y la cohesión social avanzan de forma conjunta hacia un modelo de desarrollo verdaderamente sostenible.

El patrimonio natural y cultural de la Reserva de la Biosfera de La Siberia es tan amplio y diverso que permite el desarrollo de prácticamente todas las modalidades de ecoturismo, configurando una oferta variada, sostenible y de gran calidad.

En el ámbito del patrimonio natural, la Reserva dispone de una extensa red de senderos que recorren todo el territorio, inclusive la ruta accesible “Sendero de Las Mesas”. A lo largo de estos itinerarios se distribuyen numerosos miradores paisajísticos, así como dos espacios especialmente acondicionados para disfrutar de la berrea en temporada. Estas infraestructuras convierten a la zona en un destino ideal para los amantes del turismo de naturaleza. Además, buena parte de estos caminos coinciden con antiguas vías pecuarias utilizadas tradicionalmente para la trashumancia, como la Cañada Real Segoviana, que atraviesa la Reserva y cruza el emblemático Puente de la Mesta en Villarta de los Montes. En recuerdo de esta tradición se celebra cada año en Tamurejo la fiesta de la Trasterminancia. Asimismo, por el territorio discurren tres Caminos de peregrinación hacia Guadalupe, lo que añade un atractivo cultural y espiritual a la red de senderos.

El agua es otro de los grandes protagonistas de la Reserva de la Biosfera de La Siberia, siendo la comarca con mayor número de kilómetros de costa interior de España, lo que ha favorecido el desarrollo del denominado turismo azul o turismo de embalses. Destaca la Playa de Peloche, distinguida con Bandera Azul, donde es posible practicar diversas actividades acuáticas. A ello se suman varias piscinas naturales, como La Naciente (Helechosa de los Montes), la Pretura del Molino (Fuenlabrada de los Montes) y El Castañar (Villarta de los Montes), que ofrecen espacios de ocio en entornos de gran valor paisajístico.

La diversificación turística se ha visto reforzada con el reconocimiento internacional de la Reserva de la Biosfera de La Siberia como Destino Turístico Starlight, distinción que pone en valor la calidad y pureza de sus cielos, considerados entre los más limpios de Europa Occidental. Este reconocimiento ha impulsado nuevas experiencias como rutas nocturnas, paseos en barco al atardecer y actividades de observación astronómica en los miradores celestes situados en Tamurejo y Helechosa de los Montes.

En cuanto al patrimonio cultural material, los municipios de la Reserva albergan un notable conjunto de monumentos y elementos históricos. Sobresalen los castillos de Puebla de Alcocer y Herrera del Duque, junto a casas señoriales, iglesias y templos de distintas épocas, fuentes tradicionales, castros celtas y construcciones históricas como el Puente de la Mesta o el Dolmen de Valdecaballeros. El territorio cuenta además con infraestructuras culturales como el Centro de Interpretación de los Recursos del Entorno de Cíjara “Los Robledillos”, en Helechosa de los Montes, y el Museo del Gigante, en Puebla de Alcocer.

El patrimonio cultural inmaterial es igualmente significativo. Las tradiciones, fiestas y celebraciones combinan elementos religiosos y paganos, reflejo de una rica herencia etnográfica. Entre las festividades declaradas Bien de Interés Cultural destacan “La Danza y las Fiestas de San Blas” y “Los Auroros”, en Garbayuela, y las “Fiestas Patronales de San Antón”, en Peloche. También son muy representativas la festividad del Corpus Christi y los Diablucos de Helechosa de los Montes, las Alabardas de Villarta de los Montes y las tradicionales Candelas celebradas en distintos municipios.

La oferta turística se completa con una amplia red de alojamientos, en la que sobresalen las casas rurales y restaurantes adheridos a la Marca “La Siberia, Reserva de la Biosfera”. La gastronomía local aporta un sello de autenticidad a la experiencia del visitante, con productos como la miel, los aceites, los quesos, las mermeladas y los derivados de la matanza tradicional. Entre los platos más representativos figuran las migas del pastor, el ajoblanco, los guisos de caza y las calderetas, así como dulces típicos como las candelillas y los canutos.

A lo largo del año, la Reserva organiza además numerosas actividades y eventos culturales y medioambientales, como las Jornadas conmemorativas del Día Mundial del Medio Ambiente, el Encuentro de Pintores en la Naturaleza, rutas senderistas interpretativas, actividades de observación astronómica, jornadas micológicas o encuentros gastronómicos como “Degusta Siberia”.

En conjunto, la Reserva de la Biosfera de La Siberia ofrece una propuesta turística integral que combina naturaleza, cultura, tradición y sostenibilidad, consolidándose como un destino de referencia para quienes buscan experiencias auténticas en contacto con el entorno.

Contacto

Dirección: C/ Polideportivo, s/n, 06670 Herrera del Duque, Badajoz

Teléfono: 924 65 07 68

Correo electrónico: gabinete.presidencia@dip-badajoz.esinfo@lasiberiabiosfera.com