La energía constituye un sector clave de la economía española, tanto por su peso industrial como, sobre todo, por su valor estratégico: es un insumo fundamental y transversal, imprescindible para el funcionamiento de cualquier industria, servicio o actividad cotidiana, y una condición previa para la competitividad, la cohesión territorial y la autonomía estratégica del país.
La política energética española se articula en torno a tres grandes ejes (seguridad de suministro, competitividad y sostenibilidad) a los que se suma, como prioridad transversal, la garantía de una transición justa que no deje a nadie atrás.
1. Descarbonización y liderazgo renovable
España sitúa la transición ecológica en el centro del modelo económico y se propone, a través del PNIEC 2023-2030, alcanzar en 2030 los siguientes objetivos: una reducción del 32% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990, un 48% de renovables sobre el uso final de la energía, una mejora del 43% en eficiencia energética en términos de energía final, un 81% de energía renovable en la generación eléctrica y una reducción de la dependencia energética hasta el 50%.
Frente al plan anterior, se eleva la ambición en reducción de emisiones y plantea llevar el peso de las renovables en la generación eléctrica del 42% al 81%, reforzando además el impulso al hidrógeno renovable, el almacenamiento energético y el autoconsumo.
2. Electrificación y modernización del sistema
La electrificación de la economía constituye la vía principal para la descarbonización y por ello España se marca como objetivo elevarla hasta el 35%, frente al 32% previsto inicialmente, lo que conllevará un aumento de la demanda eléctrica estimado en un 34% respecto a 2019. Este planteamiento responde a las nuevas demandas industriales, a la movilidad eléctrica y a la producción de hidrógeno renovable, y exige una planificación robusta de las redes de transporte y distribución.
3. Eficiencia energética como primera fuente de energía
Reducir el consumo antes que producirlo sigue siendo prioritario. El objetivo de mejora de la eficiencia energética se sitúa en el 43% para 2030, frente al 41,7% del plan anterior, con actuaciones específicas en rehabilitación de edificios, industria, transporte) incluyendo por primera vez ferrocarril, aviación y navegación) y servicios públicos.
4. Transición justa y lucha contra la pobreza energética
Ningún hogar debe quedar excluido de los beneficios de la transición energética. Por ello, se refuerzan los mecanismos de protección de los consumidores vulnerables a través del Bono Social Eléctrico y el Bono Social Térmico, y se impulsa la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética (ENPE) como marco integral para reducir el número de hogares en esta situación, mejorar la eficiencia energética de las viviendas más vulnerables y garantizar un acceso digno a la energía.
La Estrategia de Transición Justa (2019) complementa este enfoque con una mirada territorial: busca que el cierre de centrales de carbón, minas y otras instalaciones no deje atrás a las personas ni a las comarcas afectadas. A través del Instituto para la Transición Justa y de los convenios de transición justa, se acompaña a estos territorios con medidas de protección de los trabajadores, formación, apoyo a la actividad empresarial y nuevos proyectos que generen empleo y fijen población, de modo que los costes y los beneficios de la transición se repartan de forma equitativa.
5. Competitividad, seguridad de suministro y cohesión territorial
La diversificación de fuentes, el desarrollo del almacenamiento, la interconexión con Europa y el impulso a las comunidades energéticas locales refuerzan la seguridad de suministro y trasladan valor económico y social a los territorios, con especial atención a las zonas rurales y a la España vaciada dentro del marco del reto demográfico.
Además, se concibe el desarrollo de la red de transporte como un proceso participativo y transparente, abierto a los sujetos del sector eléctrico, las comunidades autónomas y cualquier entidad o persona interesada. Este proceso, articulado a través de sucesivas fases de propuestas, alegaciones e información pública, culminará en la aprobación de la nueva Planificación de la red de transporte de energía eléctrica con horizonte 2030, que sustituirá a la vigente planificación 2021-2026.
En este marco se inscribe el Plan +SE (Más Seguridad Energética), aprobado en octubre de 2022 como “documento vivo” para responder a un contexto energético volátil. Se articula en torno a tres objetivos: reforzar la protección de los consumidores vulnerables, los hogares y las empresas mediante el ahorro energético, la sustitución por renovables y el apoyo específico; acelerar los cambios estructurales ya en marcha dentro del Marco Estratégico de Energía y Clima para ganar autonomía estratégica; y ejercer la solidaridad con el resto de Estados miembros aprovechando al máximo las infraestructuras existentes y asegurando que las nuevas sean compatibles con los objetivos de descarbonización.
La competitividad también depende de la capacidad industrial para fabricar en Europa las tecnologías de la transición. El Reglamento europeo de Industria de Cero Emisiones Netas (NZIA, Reglamento (UE) 2024/1735) establece como referencia que, en 2030, la capacidad de fabricación de tecnologías limpias estratégicas (solar, eólica, baterías, bombas de calor, electrolizadores, redes, entre otras) cubra al menos el 40% de las necesidades anuales de despliegue de la Unión, y fija un objetivo de capacidad de inyección de CO2 de 50 millones de toneladas anuales. España aspira a aprovechar su potencial renovable, su base industrial y su posición geográfica para atraer inversión y cadenas de valor vinculadas a estas tecnologías.
6. Materias primas críticas y autonomía estratégica
La transición energética y digital depende de un suministro fiable de materias primas fundamentales (litio, níquel, cobalto, tierras raras, entre otras). El Reglamento europeo de Materias Primas Críticas (CRMA, Reglamento (UE) 2024/1252) marca el marco de referencia de esta política. Fija como objetivos para 2030, respecto al consumo anual de la Unión, que al menos el 10% de las materias primas estratégicas se extraiga en la UE, que el 40% se procese en ella y que el 25% proceda del reciclaje, y que no más del 65% de cada materia prima estratégica dependa de un único tercer país. Para ello prevé también la selección de proyectos estratégicos con tramitación prioritaria y la elaboración de programas nacionales de exploración.
Entre sus 34 actuaciones, destaca el Programa Nacional de Exploración Minera (PNEM) 2026-2030, dotado con 182 M€ y el primer programa de exploración minera de carácter nacional en más de 50 años, que mejorará el conocimiento del potencial geológico del país mediante cartografía avanzada, estudios geofísicos y modelos predictivos con inteligencia artificial, e incluirá la valorización de materias primas fundamentales procedentes de residuos de extracción, prevista en el artículo 27 del Reglamento europeo de Materias Primas Críticas (CRMA).
Con ello, España refuerza su papel (y el de la Unión Europea) en el suministro de materias primas críticas, alineándose con el Reglamento CRMA y con criterios estrictos de sostenibilidad ambiental, trazabilidad, reciclaje y restauración de los espacios mineros, y manteniendo el compromiso con la seguridad en la actividad extractiva y el uso correcto de los explosivos civiles.
7. Hojas de ruta y estrategias aprobadas desde 2018
A continuación se recogen, con enlace a su documento, las principales estrategias, hojas de ruta y planes aprobados desde 2018 en materia de energía y clima:
- Estrategia de Transición Justa (2019)
- Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2019-2024
- Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo 2050 (ELP 2050)
- Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030
- Hoja de Ruta del Hidrógeno Renovable (2020)
- Estrategia de Almacenamiento Energético (2021)
- Hoja de Ruta del Autoconsumo
- Hoja de Ruta para la Eólica Marina y las Energías del Mar (2021)
- Hoja de Ruta del Biogás
- Hoja de Ruta para la gestión sostenible de las Materias Primas Minerales (2022)
- Plan + Seguridad Energética (Plan +SE, 2022)
- PERTE de Energías Renovables, Hidrógeno Renovable y Almacenamiento (ERHA)
- Planificación de la red de transporte de energía eléctrica, horizonte 2026
Publicaciones de referencia